viernes, 20 de junio de 2014

Todavía se puede mejorar

Imaginamos que debe existir algún plan estratégico detrás del telón de lo que será la XVI Feria Internacional del Libro. Imaginamos que existe un equipo humano capacitado para desarrollar las actividades pertinentes para la siguiente versión. Imaginamos que luego de terminar una feria el objetivo de la siguiente será superar a la anterior. Imaginamos que con una nueva versión habrá nuevas propuestas, pero también imaginamos que el trabajo siempre sobreabunda. Y también imaginamos y creemos que si tenemos la capacidad de escribir críticas, también tenemos la capacidad de escribir propuestas.

(Nota antes de leer las propuestas: Algunas son realizables y otras algo volátiles pero no imposibles)

-          Redactar un plan de comunicación en el que se contemple hacer un mantenimiento de marca durante todo el año.

-          Realizar una campaña de posicionamiento de marca tanto como nombre, marca, isotipo, slogan y abreviatura.

-          Diseñar un plan de medios para tener claramente definido el mensaje, fechas, canal y portavoces.

-          Difundir gráficamente el arte y lanzar una convocatoria para jóvenes en los que puedan pintar pancartas y grafitear paredes de la ciudad que están en desuso.

-          Crear un concurso y premios para las empresas y organizaciones que presentan sus estands dentro de la Feria con propuestas creativas para su implementación. Que además de la primordial característica que son los libros esté ligado a algún otro concepto, para que las opciones se diversifiquen.

-          Entablar un convenio con las librerías para estandarizar los precios y subvencionar en un mínimo porcentaje con la reducción de impuestos para que los libros tengan un costo más accesible para la sociedad.  Muchas personas se van de la Feria quejándose por los altos precios, y con esta medida,  esa situación podría disminuir.

-          Seguridad.  En cualquier evento de esta índole suelen haber personas que no van  más que a sacar provecho, ladrones oportunistas. Si se tuviese una mejor seguridad tanto en la entrada como dentro de la feria los visitantes no estarían tan preocupados por el posible robo de sus pertenencias y los ladrones se mantendrían diezmados.

-          Información. Es importante que los volantes con información sobre la ubicación de los estands y eventos sean entregados a los visitantes desde el primer día, no solamente los últimos días. Esto generaría mayor interés y de esta manera las personas podrían planear otra visita a la feria de acuerdo a sus intereses.  De hecho, si se pudiera disponer del programa completo con unos días de anticipación, la gente podría organizarse mucho mejor para asistir al evento, incluso podrían planificar sus gastos en libros y se evitaría un exceso de concurrencia que vuelve más lento y complicado el recorrer los pabellones.

-          Atención. Si bien cada estand tiene el objetivo máximo de vender, no deben enfocarse solo en esto. El servicio es aún más importante, por lo cual el tener vendedores o presentadores que sepan de las obras y puedan comunicarse con los visitantes de manera adecuada es de importancia estratégica.
Ideal sería que los expositores sean personas a las cuales les gusta la lectura y conocen lo que venden, que este sea un requisito a la hora de contratar trabajadores para los estands. Porque de este modo, estos amantes de la lectura tienen la oportunidad de transmitir y contagiar su entusiasmo, y quizás, difundir el hábito de leer en la sociedad. Tal vez así la Feria tenga mayor valor cultural y no tanto comercial.

-          Interés. La mayor parte de las personas no son lectoras, por lo que no saben qué género de libros les puede interesar. Crear un test que muestre los potenciales gustos de lectura sería una gran oportunidad. De esta manera las personas comprarán algo que les gustará y realmente leerán. Generando así más público lector. 
            Entre las propuestas para generar interés está el crear y aplicar alguna estrategia que no sólo estimule la compra de libros, sino la lectura, a  través de: ventas de libros por metro, por peso, por cantidad de páginas.

-          Dinamismo. Son muy pocos los estands que llaman la atención, esto es algo que definitivamente se debe cambiar, al hacer de cada uno un espacio diferente, esto será  un estimulante visual que atraerá audiencia.

-          Identificación. Sentir que uno es parte de algo es realmente valioso. Se podrían dar pequeños recuerdos de asistencia a la feria y además entregar una encuesta en la cual cada visitante pueda opinar sobre el evento. Esto crearía vínculos entre la feria y la sociedad, haciéndola más valorizada, además de permitirles a los organizadores saber qué cosas no les agradaron a los concurrentes.

-          Zonas de descanso. El último día de Feria había tal cantidad de visitantes que encontrar un banco para detenerse un momento a descansar era prácticamente imposible. Algo que debería mejorarse es la instalación de más bancos o asientos disponibles para quienes asisten a este evento, que luego de mucho caminar por los pasillos pueden terminar bastante cansados.

-          Mantenimiento. Los organizadores de la FIL (la Cámara Departamental del Libro) deben preocuparse por mantener en óptimas condiciones  las instalaciones donde se llevará a cabo la feria.  Esto significa, entre otras cosas,  asegurarse de que los pabellones están limpios y listos para ser ocupados, mantener los pasillos despejados de deshechos durante las horas de funcionamiento de la feria y cerciorarse de que los baños estén libres de desperfectos (y si no lo están, corregirlos).

-          Organización. La Feria del Libro debería estar totalmente lista para ser presentada y visitada desde el día de su inauguración. El ver que hay estands todavía en construcción, hasta tres días después de que inició, es algo que definitivamente debe cambiarse. Al igual que los mapas de cada pabellón, los cuales no pueden presentarse escritos a mano al público. Con una planificación hecha en su debido tiempo y la anticipada  asignación de los espacios para los  estands de cada editorial, este detalle puede evitarse.

-          Participación. Seguro existen muchas personas voluntarias que les gustaría ayudar en la siguiente feria, ¿por qué no darles la oportunidad? Así se tendría una mayor gama de ideas y opiniones, lo que sin duda mejoraría la feria en todo.
            Y hablando de opiniones, ¿por qué no implementar un buzón de sugerencias en las instalaciones de la feria? O idear algún medio a través del cual la gente pueda comentar sus experiencias en la FIL y dejar propuestas para mejorarla para su próxima versión. Algo como un blog… un blog en el que sus autores comparten sus críticos puntos de vista como participantes de la Feria del Libro, preguntándose si llegará  a la vista de los organizadores de la misma.