sábado, 21 de junio de 2014

Sarita Mansilla


A lo largo de este periodo en que se creó el blog, transcurrió la feria y opinamos de lo que sucedió en ésta, como estudiantes jóvenes dimos varios puntos de vista y objetivas apreciaciones de los distintos aspectos de la FIL como institución que se desarrolla y crece más en nuestra ciudad  cada año que pasa.

Hace poco tuve la oportunidad de conversar con esta amable señora que no dudó en darme unos minutos de su tiempo para responderme unas preguntas acerca de la feria y su experiencia como escritora en ésta. 

María Sarah Mansilla es una escritora cruceña que hace varios años tiene éxito en la Feria Internacional del Libro en Santa Cruz participando con su saga de novelas infantiles Benjamín. Esto fue lo que me respondió:

 Desde su primera experiencia como escritora en la FIL de Santa Cruz hasta esta última versión ¿qué diferencias ha percibido en la misma?

En los últimos siete años la Feria del Libro se ha duplicado en varias áreas: en el espacio que ocupa en Fexpocruz, en el número de expositores, en nuevas obras literarias y en la cantidad de asistentes.

¿Considera que aún hace falta mucho para calificar como una FIL de primer nivel?

La FIL, como cualquier otra institución, debe seguir creciendo, sin límites, ampliar constantemente su horizonte, ser audaz, fiel a sus principios, de fomentar la lectura. Las calificaciones vienen solas cuando las personas o las instituciones hacen las cosas bien.

  Como escritora de libros infantiles, ¿cómo percibe la relación de los niños y jóvenes cruceños con la lectura?

Como escritora puedo asegurar que ha mejorado el interés por la lectura entre los niños y los jóvenes.

 ¿Usted qué propondría para incentivar a la población joven a que aprecie más la literatura?

Las Universidades deberían ofrecer talleres de incentivo a la lectura, permanentemente. Se sabe que los chicos lectores tienen más posibilidades de éxito profesional cuando son adultos, por diversos motivos: adquieren más conocimiento y rico vocabulario, mejoran sus relaciones sociales, al acrecentar las conexiones neuronales les aumenta la agilidad mental, la creatividad, y una persona creativa convierte los problemas en oportunidades.

Ahora, aquí viene lo importante, es quién les transmite a los chicos el gusto por la lectura y cómo se las transmite y esto va para los padres y los docentes. Obviamente tiene que ser, como en todo, personas apasionadas por la lectura.




Foto: Donare