martes, 10 de junio de 2014

El Deber y nuestra historia plasmados en un libro

En reconocimiento a los 60 años que el diario mayor 'El Deber' lleva sirviendo a la población cruceña, se elaboró un libro en el cual se recopiló una serie de anécdotas, experiencias y noticias más relevantes que el diario ha publicado hasta el momento.
La presentación se realizó el viernes 23 de mayo en la Feria del libro, en el salón Gabriel Rene Moreno, solo para este evento. En la elaboración del libro participaron Osman Patzzi y Carlos Cirbián. Bismarck Kreidler, solo estuvo en una etapa inicial.
Patzzi explicó que este proyecto tuvo cinco etapas: Visualización de contenido y reuniones con diseñadores gráficos, revisión de las publicaciones del diario desde la primera hasta la actualidad durante nueve meses, agrupar las veinte o treinta noticias más relevantes de cada año, decidir cuáles de las noticias agrupadas eran primarias o secundarias, lo cual fue una de las etapas más difíciles por la falta de fuentes documentales alternativas, y por último, aún sufriendo por la tiranía del diseño, lograr redactarlo de manera amena, a pesar de querer escribir mucho en poco espacio.
Los autores señalaron en la presentación que se sentían muy satisfechos por su trabajo, ya que no solo están convencidos de que estaba hecho con esmero, si no que pudieron hacerlo de manera libre y sin ningún tipo de censura. Este acto fue uno de los mas relevantes de la Feria del libro 2014, por lo tanto, decidimos contactar con Osman Patzzi, para profundizar más en este proyecto y en su vida profesional.
El periodista trabajó en la empresa El Deber durante aproximadamente 20 años, hasta que salió para experimentar de modo independiente en su proyecto de periodismo de humor El Otro Amarillo. Actualmente cuenta con una columna semanal en El Deber, donde aborda diversos temas y es docente de la carrera de Comunicación en la Universidad Privada de Santa Cruz.

¿Qué lo motivó a estudiar periodismo? 
La motivación principal fue descubrir que la palabra es poderosa y que, entre las muchas formas de transformar el mundo, el periodismo es una de las más importantes. Como ya trabajaba en un periódico antes de entrar a la universidad, comprobé muy pronto que se puede buscar respuestas a necesidades e interpelar a quienes asumen el rol de representarnos. Eso también convierte al periodista en un servidor público y es un oficio que se aprende en la calle, básicamente. 
¿Qué trabajos llegó a realizar en El Deber? 
En el diario EL DEBER hice una carrera de veinte años. Como reportero gráfico, como periodista, como editor responsable del área Santa Cruz, como parte de la Mesa de Edición, y finalmente como representante del Defensor del Lector, una figura que lamentablemente ya no existe, pero que fue un intento de autorregulación pionero en el periodismo boliviano. El proyecto de creación del Defensor del Lector en EL DEBER fue mi trabajo final de grado en la UPSA. Luego asumí durante casi tres años como Jefe de Redacción, con rango de Director, en el diario El Norte, un proyecto periodístico de la misma empresa en la ciudad de Montero.
¿Por qué decidió dejar su puesto en El Deber?
Salí de la empresa porque sentí que me estaba adormeciendo en un escritorio de jefe y que era tiempo de dedicarme a mi proyecto personal llamado El Otro Amarillo, un semanario de sátira política y crítica social, porque siempre me ha gustado el periodismo de humor, para decir entre chiste y chiste muchas cosas que el periodismo serio no se anima a decir. Fue una decisión difícil, pero pienso que fue lo más acertado que hice en mi carrera. Empezar de cero, sin el apoyo de una gran empresa fue complicado, pero salí adelante con el apoyo de amigos, como Guillermo Rivero Jordán, que creyó en mi proyecto. Era impreso y ahora es digital. Además, por fortuna sigo gozando de la confianza de los ejecutivos de EL DEBER, así que soy columnista con contrato, para escribir libremente, y también hago producciones especiales como independiente, como este libro de los 60 años de EL DEBER.
¿Hace cuánto tiempo trabaja de manera independiente?
Soy independiente desde hace dos años, ahora dedicado más a la docencia y como facilitador en talleres de capacitación. Como docente UPSA llevo 10 años, en pregrado y posgrado.
¿Quiénes más formaron parte del equipo de trabajo para la realización del libro?
El proyecto del Libro de los 60 años de EL DEBER lo iniciamos el historiador Carlos Cirbián, el periodista Bismarck Kreidler y yo, pero al final terminamos haciéndolo Carlos Cirbián y yo. Es un trabajo que nos tomó más de nueve meses de investigación, recolección de datos, imágenes y entrevistas. Resume los hechos noticiosos más importantes desde 1953 a 2013 en Santa Cruz, Bolivia y el mundo. Hemos seleccionado en una primera etapa más de dos mil noticias, y nos quedamos con 744, que son las que están en el libro. Gracias al diseño, este libro, en edición de lujo, es de muy fácil lectura y con orgullo decimos que es un aporte porque no hay, en el país, otro parecido. EL DEBER lo vende en Bs 120 y creo que vale la pena, es un documento histórico que explica la transformación de la Santa Cruz floreciente a lo que es hoy.
¿Cómo fue su experiencia en la elaboración de un libro y qué consejos les da a futuros escritores?
A quienes desean escribir, simplemente decirles que empiecen. No se preocupen si van a demorar o si van a tener que postergar la entrega. Dedíquenle un tiempo cada día, piensen que siempre hay algo para corregir y mejorar. Encaríñense con lo que hacen, como si fuera un hijo. Al final, un libro es eso. Es parte de uno para siempre, para toda la vida.
¿Estaba en sus planes ser profesor? Comparado con su trabajo en EL DEBER ¿le da más satisfacción personal?
Creo que siempre quise ser profesor. Mi hermano menor, Marcelo, lo ratifica porque dice que incluso en niño me veía así y lo sigue diciendo ahora en mayor. Él también es periodista y se prepara para volver a la docencia. Sin embargo, pasaron muchos años antes de que yo me anime y eso porque me parece que la experiencia en el trabajo es muy importante, tan importante como lo académico, al menos si se quiere enseñar periodismo. Definitivamente, estar en el aula es muy gratificante. No he dejado de ser periodista, pero prefiero estar en clase.
¿Qué fue lo que más le gustó de la Feria del Libro 2014?
Lo mejor de la Feria del Libro de este año fue el encuentro internacional de poetas. Salvo ese acontecimiento, creo que esta versión ha sido muy pobre, debido principalmente a la improvisación de los organizadores. Una pena porque el evento estaba tomando cuerpo en años anteriores y ahora se ha retrocedido. Pero siempre se puede mejorar y ojalá el próximo año se tomen en cuenta las críticas, por el bien de todos.