martes, 3 de junio de 2014

Atención capturada

La Feria concluyó.
La quinceañera terminó de celebrar y guardó sus libros. Yo tuve la oportunidad de asistir tres veces a su fiesta, y en cada una de ellas encontré algo que me llamó la atención. Sobre eso se trata este post, como ya lo anuncia el título.
Empecemos:

1)  “PubliciPOP”
Algo que definitivamente llamó mi atención fue la increíble cantidad de publicidad de la soda Pop. Desde carteles grandes y pequeños, hasta botellas gigantes de esta gaseosa, ¡la soda Pop estaba en prácticamente todas partes!
Una pequeña anécdota es que cuando compramos un cono del local de pollos Chriss, la soda con la cual venía, ¿adivinan cuál era? Pop, efectivamente. Pero es un detalle comprensible tomando en cuenta que esta empresa era uno de los patrocinadores de la Feria.








2) Música, niños perdidos… esto no es Peter Pan
Paseando por los pabellones tantas veces, me di cuenta que, definitivamente, mi favorito era el de Brasil. Y no era ni por los libros que en él encontré, ni por las editoriales. La razón era la música. ¿La notaron? Por los parlantes (que supongo estaban instalados cerca del techo) eran reproducidas varias canciones que llenaban el ambiente. Muchas de ellas las conocía, y en cuanto comenzaban a sonar yo unía mi voz a la del cantante y las entonaba con alegría mientras recorría uno y otro pasillo. E incluso, no fui la única que disfrutaba con las melodías: en una ocasión en la que yo me encontraba cantando la canción que estaba siendo reproducida en aquel momento, me crucé con un hombre que estaba disfrutando la música igual que yo y por unos segundos nuestras voces sonaron al unísono. Fue algo bastante divertido. Entre las que pude identificar estaban algunas de mis favoritas, como  Don’t dream it’s over (Crowded House) y I have nothing (Whitney Houston).
Pero tampoco eran canciones todo lo que transmitían los parlantes. En más de una ocasión llegaron hasta mis oídos avisos sobre niños que se habían extraviado en plena Feria, y finalizaban pidiendo a estos niños perdidos que se aproximen al micrófono, al área de avisos, donde una señorita anunciaba presentaciones de libros, actividades que estaban por llevarse a cabo y extravíos. Pero ante cada uno de estos mensajes, yo me preguntaba, ¿los niños saben siquiera dónde están o cómo llegar a ese lugar?

Pude encontrar a la señorita encargada de los avisos a través
de los parlantes, acompañada de una botella gigante de Pop

3) Mochilas ACRICOLOR
En el estand de ACRICOLOR captaron mi atención unas mochilas muy llamativas que allí vendían. Lo que me gustó de ellas fue lo fuera de lo común que eran, con texturas y formas variadas, además de mucho color. ¡Eran tan bonitas que me dieron ganas de llevarme una a casa! El precio único: 700 bolivianos.




4) Vicios modernos
Estaba en la Feria DEL LIBRO, ¿y saben qué? Más de una vez pude observar personas ensimismadas en sus celulares. No tiene nada de malo y no los critico, sin embargo me pareció un curioso contraste entre los pasatiempos de antes y los de ahora, entre la lectura tradicional y la influenciada por las nuevas tecnologías.


En el pabellón infantil, una chica ocupada con su celular
se pierde lo que ocurre a su alrededor

5) GRATIS
Pareciera que esta palabra tiene efectos poderosos en las personas, atrae miradas y despierta interés, incluso por objetos que no necesitan ni llegan a usar. Este hecho estuvo perfectamente representado en el estand de China, el cual me causó mucha curiosidad cuando, al acercarme, pude observar sus estantes prácticamente vacíos.
Justo en ese momento, una niña (que no aparentaba más de diez años) se alejaba de allí con más libros de los que podía cargar en sus brazos, eran tantos que incluso se le cayeron. Mientras ella los recogía y se reía, mi hermano le preguntó “¿todos esos te los compraste?”, a lo que la pequeña  respondió “no, ahí regalan libros”.
Su respuesta me sorprendió. Eso explicaba los estantes vacíos.
Ya que los chinos ofrecían libros gratis, nos aproximamos para curiosear y con ganas de llevarnos uno a casa. Pero al leer los títulos, ninguno me atrajo. Todos estaban en inglés, y por lo que pude entender, eran sobre economía y cosas así. Aburrido. En realidad, no era el tipo de lectura que yo buscaba. Y con las manos vacías de libros chinos, nos fuimos hacia otro estand, mientras en mi mente me preguntaba ¿será que esa niña va a leer todos esos libros?, ¿siquiera sabe inglés? Bueno, todavía puede venderlos por kilo.

El estand de China, el día martes 27


Y unas horas más tarde, el mismo martes...

6) Libros suicidas
Según mi profesor de Creatividad en la Universidad, lo creativo es lo raro, lo diferente, lo que se hace de una manera muy distinta a lo usual. Lo otro, como dice él.
Basándome en este concepto, puedo afirmar que existió una seria falta de creatividad en cuanto a decoración en la Feria del Libro. ¿Por qué? Porque en más de un estand habían, a modo de adornos o decoraciones, libros colgados del techo. Cuando los vi por primera vez llamaron mi atención, conjuraron en mi mente la idea de libros suicidas, me gustaron. Pero luego de visitar toda la Feria y encontrar lo mismo  varias veces, la emoción inicial ante este atractivo se desvaneció.

 


 




7) Variedad de sillones
En el pabellón infantil, algo que realmente me encantó (además de la decoración y la apariencia de los estands) fueron los distintos sillones en los que los niños pasaban un momento abstraídos con la lectura de un libro. Sillones alargados de un verde brillante, cojines redondos de colores, incluso pufs. Los más pequeños tenían bonitas opciones para detenerse y perderse entre las páginas de un nuevo amigo impreso.

Pero no sólo en el pabellón infantil pensaron en los niños

Un momento de descanso en el pabellón infantil.
(Nótese la poquísima cantidad de visitantes aquel día)

¡Vistos así parecen caramelos! Pero eran otra de las varias
opciones para sentarse

8) “Mi nombre es Katniss Everdeen…”
En el estand de la editorial 3600, una chica que portaba un arco y una flecha se autonombraba como Katniss Everdeen (protagonista de “Los Juegos del Hambre” de la escritora Suzanne Collins), y a continuación contaba su historia en voz alta, atrayendo miradas y despertando interés.  Detrás de ella, sobre una mesa, eran ofrecidos los libros de la trilogía protagonizada por este personaje: “Los Juegos del Hambre”, “En llamas” y “Sinsajo”.



La joven que interpretaba el personaje de
Katniss Everdeen



9) Libros de mentira
Al ingresar por primera vez a la Feria del Libro, me llamó la atención un salón con grandes ventanales a través de los cuales las imágenes de unos pocos escritores famosos contemplaban el exterior. El letrero de aquel salón rezaba “Ministerio de Culturas y Turismo”. Pero lo que me hizo brillar los ojos de emoción fue la vista de montones de libros ordenados en estantes que llenaban toda la pared. Era como un paraíso para mí. Atraída por este hermoso hallazgo, crucé la puerta sólo para llevarme una tremenda decepción: los libros eran de mentira. No habían libros, era simplemente una impresión en la pared. ¡Vaya fiasco! Si se supone que es la Feria del Libro, ¿no sería mucho mejor llenar los espacios con unos de verdad?
Aquellas personas que, como yo, aman la lectura, y tener una habitación destinada únicamente a contener tantos libros como sea posible es uno de sus sueños, seguramente se llevaron la misma impresión que yo.


10) Arrinconando el desorden


La primera vez que visité el pabellón infantil, decidí ingresar al salón en el que se realizarían las presentaciones musicales y teatrales. Estando dentro y recorriendo el lugar sin un objetivo determinado, me crucé con una especie de lona aparentemente muy amplia, y un conjunto de cajas amontonadas, todo colocado en el suelo, en un rincón contra la pared, perturbando la apariencia del establecimiento.


11) A mano
Finalmente, en la entrada de uno de los pabellones capturé la imagen de una hoja allí pegada, la cual tenía impreso un mapa del pabellón. Lo curioso de esto es que, al acercarme a examinar la hojita, mis ojos registraron los nombres de las editoriales que estaban presentes en sus estands correspondientes, escritos a mano con lapicero. Este mapa transmitía una imagen de improvisación, de algo que fue hecho a la rápida, de falta de tiempo, de poca formalidad o de una deficiente organización.
Tras mi escrutinio al inocente papel, ingresé al pabellón, riendo para mis adentros.


Mapa con las ubicaciones de las editoriales escritas a mano

Así queda registrado que la Feria sí capturó mi atención. Pero no por sus libros.