jueves, 5 de junio de 2014

Anunciamos que habría tabla... ¡hay tabla!

Organizadores de la FIL... ¡hay tabla!



En la edición del lunes 2 de junio de 2014, Marcelo Suárez, periodista de EL DEBER recogió el balance de Jorge Luis Rodríguez “cabeza de la organización de la FIL”. A continuación, en letra cursiva, va el balance nuestro.
 
 ¿ Qué destaca de esta versión de la feria?
Estamos muy agradecidos por la presencia de visitantes en estas dos últimas jornadas, a diferencia de la semana pasada, en la que el clima jugó en contra. Pero, más allá de las cifras, algo que es importante destacar es que ha crecido la actividad cultural. Nuestra proyección nos está convirtiendo en un referente a escala internacional. Esta no es una feria con tres carpas, es una feria hermosa. 


O sea que los últimos dos días salvaron el desastre. Realmente hay mucho que agradecer a los visitantes, que en el día de la apertura ni siquiera pudieron ingresar al pabellón juvenil y en el resto de los estands todavía se estaban acomodando los libros. Agradecerles a los niños y padres de familia que el primer sábado tuvieron que esperar en las afueras mientras llovía. Y a los visitantes que se encontraban con que la actividad programada, incluso con tanto retraso, se había suspendido. Tendría que agradecer a los expositores y a los interesados en presentar libros porque no se sabía nada concreto hasta un mes antes. El programa oficial se presentó el día de la apertura. Agradecer que diarios como EL DEBER hagan el programa para el público. Y que el último día de feria lo estén distribuyendo para no quedarse con el material impreso. Agradecer los esfuerzos de profesores y colegios para llegar porque no había información disponible para el público, los afiches y banners visibles en la ciudad  se contaron con los dedos de una mano y en tiempos de Internet, tristemente el sitio web quedó anclado en el año 2012. Agradecer que una entidad estatal puso a disposición transporte, aunque los libros que adornaban su estand hayan sido de pliqui. Si ha crecido la actividad cultural no es por el esfuerzo de la FIL ni de la Cámara Departamental del Libro, sino de los entusiastas gestores culturales. El mal estado de los baños, por citar algo, no son precisamente algo para colocar la feria como referente a escala internacional. En estos mismos días se llevó a cabo la feria en Riberao Preto, Brasil, que es una ciudad del mismo tamaño de Santa Cruz de la Sierra. Allá se tenía la programación impresa cuatro meses antes, con todas las actividades y si la comparamos, la FIL de Santa Cruz queda como de tres carpas. No debería engañarnos lo portentoso de Expocruz, que sí es una de las ferias más importantes en infraestructura, porque en el  salón VIP donde se presentaban libros o se realizaban otras actividades, ni siquiera se tuvo el cuidado de sacar las imágenes de los zapatos que adornaban las paredes, gritando que era un espacio prestado.

 China fue el país invitado, pero no trajo a ningún escritor representante...
Bueno, eso se debió a una cuestión de tiempo. Hubiésemos querido contar con el premio Nobel Mo Yan, pero  la agenda que ellos manejaban obligaba a hacer las gestiones con anticipación.


Ya lo dijo y reconfirma la sospecha: otra prueba de la improvisación con la que se trabaja. Si estaba en duda hasta la realización de la feria por la organización de la Cumbre del G-77 más China. Da la impresión de que se forzó la imagen de China, pero sólo en el nombre. El salón República Popular China no tenía nada de China. Lo mejor del estand  chino fue el regalo de libros, pero ese tampoco es mérito de la FIL.

 Este año concluye su gestión en la cámara, luego de dos periodos. ¿Qué augura para el próximo presidente?
Espero que sigamos creciendo. Estamos dejando proyectos encaminados, como el encuentro nacional de bibliotecarios, como también el de poesía y el festival de cine 


En realidad, más que crecer, este año se ha reducido y ojalá los eventos que se mencionan encaminados no carguen el peso de la improvisación, que es el sello más llamativo de su gestión. Así no se crece. Ni hace falta mirar las cifras