sábado, 31 de mayo de 2014

¿Feria Alternativa?

En la Feria del Libro pueden encontrarse: pizas, hamburguesas, helados, crepes, dulces, pacumutos, pollo frito, mochilas, gafas, tazas...
¿Qué? ¿En la Feria del Libro? Sí, pues resulta que las novelas, cuentos, enciclopedias y demás no lo son todo en este evento.
En este post les cuento un poco acerca de lo que yo llamé "feria alternativa", la cual comprende todos los productos que se comercializan en la Feria del Libro, pero no son libros.
Fuera de los pabellones hay una serie de puestos de comida abiertos a los visitantes que, tal vez luego de dar unas cuantas vueltas por la Feria, buscan un lugar para sentarse y llenar el estómago.
Algunos de estos "estands" de la feria alternativa son los puestos de la pizeria El Horno, los pollos Chriss,  el local de helados Cabrera, la tienda de Crepes de France, el carrito de Happy Pills y un pequeño local, el Snack Sabor Cruceño, donde vendían pacumutos y sonsos (puré de yuca y queso cocinado a la brasa), entre otros alimentos típicos.

Happy Pills vendía conos y frasquitos llenos de gomitas dulces
Pacumutos y sonsos cocinándose en Sabor Cruceño
El carro de pollos Chriss
En mi primera visita a la Feria (el sábado 24) pude notar que no era un buen día para estos negocios. De hecho, había una marcada diferencia en la cantidad de actividad entre unos y otros. Mientras que la pizería El horno y Crepes de France tenían una cantidad reducida de clientes, había mayor número de gente en el puesto de pacumutos y en otro local en el cual vendían hamburguesas, pero el de helados Cabrera estaba totalmente vacío.
Esta diferencia se la atribuyo al frío clima que hubo todo aquel fin de semana, con temperaturas oscilando entre los nueve y los dieciseis grados centígrados. Con un ambiente así, es comprensible que las personas prefieran y busquen un alimento caliente en lugar de un helado.
Local de helados Cabrera, con poca actividad
El puesto de Crepes de France tampoco tenía muchos clientes
Dentro de los pabellones, la feria alternativa encontraba representantes en el estand de Origin Comics, donde además de mangas (comics japoneses) y comics americanos, ofrecían llaveros, manillas, collares, pósters, pines, muñecos, etc.

Estand de Origin Comic Store
Variedad de llaveros, collares y manillas en Origin Comic

Muñecos ofrecidos en Origin Comic
Figuras de los personajes de Mario Bros
En el estand de la Editorial 3600 se vendían tazas con diseños de Mafalda, mientras que en el de Torre Vargas Representaciones, el popular personaje de Quino aparecía en varias postales.

Los personajes de Quino decoraban las tazas

Tazas a la venta en  el estand de la Editorial 3600

Mafalda estaba hasta en las postales
También había un puestito de dulces Sweet, con un llamativo árbol con hojas de globo que guió mi vista hacia él. En una esquina del pabellón Brasil estaba ubicado un Ciber Café del Banco Ganadero, y en otro pasillo se encontraba el estand de Café Ideal, donde un señor de voz profunda ofrecía café orgánico a todos los que pasaban frente a él.
El puestito de Sweet ofrecía toda clase de dulces
Ciber Café en el pabellón Brasil
Variedad de tortas deleitando la vista y los paladares en el Ciber Café
Estand de Café Ideal
Tazas y cafeteras expuestas en el estand de Café Ideal
En el estand de Pseudogente Editores (pabellón Estados Unidos), cómics tanto internacionales como nacionales ocupaban los estantes, y un par de gafas que vendían a 45 bolivianos llamaron mi atención y terminé llevándomelas a casa.
Las gafas de Pseudogente Editores que me enamoraron
Tanto en el estand de Acricolor como en el de Artel ofrecían material de escritorio, pero con la diferencia de que el de Acricolor era más llamativo y colorido a la vista, al menos en mi opinión.
La existencia de esta feria alternativa demuestra que los libros no son todo a lo que se le da espacio en la FIL. Y uno podría preguntarse, ¿es válido llamarla Feria del Libro siendo que los libros no lo son todo, e incluso en ocasiones no son libros lo que cargan los visitantes al salir? Yo misma a veces he optado por comprar pines o las gafas que conseguí este año por la diferencia de precios con los objetos que le dan nombre a este evento.
Ante esta realidad, encuentro la existencia de dos posturas.
La primera es aceptarla con un asentimiento de cabeza, apreciando la diversidad de productos y el carácter no exclusivo de la Feria, afirmando que no sólo los libros son cultura.
La segunda es menos pasiva. La segunda es decir que la Feria no es merecedora de su nombre ni de su carácter cultural, porque es, en gran medida, una oportunidad más para los comercios de darse a conocer y hacer negocios, y que debería cambiar de nombre o reducir la oferta de productos no destinados a la lectura. O en última instancia, bajar los precios de sus protagonistas. Otra opción podría ser disminuir la oferta de productos de la feria alternativa y aumentar la variedad de libros ofertados. Un comentario que he oído frecuentemente es la falta de novedad en los productos, los libros que habían el año pasado son los que encuentras este año, con unas cuantas variaciones. Sería interesante calcular qué porcentaje de las ventas en la FIL son, efectivamente, libros, y cuáles son los productos más vendidos.
En fin, no puedo negar que la feria alternativa aporta variedad a la oferta de productos, aunque no el tipo de variedad que me gustaría.


(Todas las fotos son de fuente propia)