domingo, 31 de julio de 2011

Pequeñas historias de un niño llamado Max

El pequeño Max juega en el patio del colegio al arranca-cebollas con los demás niños. A Max le gusta ese juego porque no hay equipos, así que no le escogen el último. El pequeño Max no tiene muchos amigos porque a los otros niños les da asco y miedo pensar que en cualquier momento morirá. Le toca que tiren de él y ya hay varios niños desgajados de la fila dispuestos a hacer lo que a ellos les han hecho. El niño de atrás le agarra como una madre a quien quieren quitar a sus hijos mientras otro niño tira de él como un soldado sin escrúpulos y el dolor se hace en seguida insoportable. Max empieza a gritar, pero eso sólo incentiva la natural crueldad infantil, así que tras un chispeo en los ojos, el niño de atrás lo suelta, cosa que hace que que el pequeño Max salga disparado contra los sonrientes dientes del estirador, que se clavan en su occipital y hacen de su cabeza una manzana mordida cuyos jugos tiñen de carmín la cara del infame Caín-Adán.