viernes, 24 de junio de 2011

PAN Y CIRCO

Por el año 530 a de C. surgieron en la campiña italiana los espectáculos con gladiadores, como parte del homenaje que se realizaba a una persona importante recién fallecida. De la campiña italiana pasaron a Roma, donde se volvieron sumamente populares.
Inicialmente tan solo se trataba de una especie de competencia, un medir fuerzas entre gladiadores, perdiendo la contienda el que tocaba el suelo con la espalda. Más pronto aquél espectáculo se convirtió en favorito de multitudes, subiendo de nivel y volviéndose cada vez más exigente. Tanto furor causó esta diversión entre el público romano que en el año 29 a.C. Estacilio Tauro, construyó el primer circo dedicado en exclusiva a promover este tipo de funciones. Los políticos encontraron en esta forma de diversión un acertado medio para mantener entretenido al pueblo y dejarlo contento. Ya que entre más se divirtiera el pueblo, menos atendían de cuestiones políticas y de esta manera ellos se mantenían en paz.  Y para lograr redondear todo este asunto, a medias o al final de la función, una carreta llena de pan era arrojada entre los presentes. De ahí surgió la expresión “Al pueblo pan y circo”, porque de esta manera el pueblo se mantenía contento y perdonaba o pasaba por alto todas las tonterías cometidas por sus mandatarios.
César y Pompeyo se distinguieron en el arte de complacer a las masas, fue así como dieron en presentar animales exóticos, casi todos ellos traídos de Africa. En el año 74 Julio César presentó la primera jirafa, más luego fueron leones, osos y cuanto animal exótico se encontraron.
Dieron en hacerlos pelear entre sí. Y luego trajeron a los prisioneros y a los Cristianos haciéndolos pelear contra las bestias salvajes. La gente gritaba eufórica sedienta de sangre, y cada vez pedía más y más, pretendiendo que la emoción subiera hasta límites inimaginables. Y había que complacerlos.
El espectáculo que presentó Augusto pasó a la historia. En ocho días intervinieron 10,000 gladiadores y, a medida que avanzaba el combate, los esclavos apilaban los cadáveres y renovaban la arena empapada de sangre.
Los animales sacrificados en estos espectáculos también sumaron una cantidad bastante considerable. Fueron tantos los animales utilizados, que en algunas zonas de Africa se extinguieron varias especies.  Con Nerón se sacrificaron 400 osos y 300 leones en una sola jornada, mientras que en los cien días que duraron los juegos ofrecidos por Tito para la inauguración del Coliseo Romano, en el año 80, murieron 5,000 bestias y centenares de gladiadores.
Llegó a tal la exageración de quienes promovían y preparaban estos espectáculos, que incluso el Emperador Augusto, mandó construir gigantescos estanques de casi dos kilómetros, donde se ofreció al público una auténtica batalla naval, con barcos reales y la participación de 3000 actores que peleaban a muerte unos contra otros, ante el alarido de placer de los espectadores.
La fama que alcanzaron algunos gladiadores que siempre salían victoriosos, solo es equiparable a la de las estrellas pop de hoy en día. Fue por esta razón que no faltaron emperadores que se atrevían a lanzarse al ruedo intentando ganarse el favor de la gente, aunque cabe aclarar, que estos combates siempre estaban amañados.
Nerón tuvo la genial ocurrencia de enfrentar a un león, aunque previamente le habían limado los dientes y cortado las garras. El público lo sabía, pero se hacía de la vista gorda y le aplaudía a su gobernante.
Por su parte el Emperador Cómodo prefería enfrentarse a los gladiadores, aunque a estos les daban espadas de plomo blando que se doblaban con facilidad, y de esta forma eran vencidos sin mayor problema. Hasta el día que unos de sus enemigos prepararon bien la jugada, y lograron que uno de los gladiadores acabara con él estrangulándolo.
Cuando el Cristianismo se difundió en Roma, todo este tipo de sangrientos espectáculos empezaron a ser muy mal vistos. En el año 326 d.C. el Emperador Constantino, emitió una serie de leyes tendientes a evitar su celebración y así terminó todo aquello de que al pueblo pan y circo. Aunque en la actualidad muchos gobiernos siguen utilizando la estrategia.