viernes, 24 de junio de 2011

EL BESO


El beso es parte esencial de la relación entre los enamorados. Bueno, el beso en la boca, porque también hay otros tipos de beso. Besa la madre a su bebé, los hijos a sus padres y a sus abuelos, y ahora se acostumbra que se besan los chicos con las chicas, o chicas con chicas, e incluso entre políticos, pero estos son besos en la mejilla.

Más el beso no es bien visto en todas partes. En ciertas regiones de China el beso es algo repugnante, los esquimales en lugar de besarse se frotan nariz con nariz, cosa que también hacen los birmanos; en Turquía, el beso está prohibido en las películas, y en Connecticut (USA), hay algo muy curioso, la ley prohibe a los esposos besarse en domingos y fiestas de guardar. Los más atrevidos son los filipinos, ya que al besar lo hacen chupando.

El beso se originó al parecer en Europa. Los griegos acostumbraban besar el pecho de sus superiores, y los emperadores extendían delicadamente la mano para ser besada por los campesinos; aunque a veces preferían que les besaran la rodilla. Entre los africanos, la costumbre era que ante el rey se besaba el suelo que pisaba. Y a los sacerdotes se les besaba el pie o las vestiduras.

El beso entre los hombres tampoco es nada nuevo, esto ya se usaba en la Edad Media, pero solo estaba permitido entre los de una misma posición social. Si era un funcionario, entonces se besaba la mano y si era alguien más importante, era necesario agacharse y besar el suelo.

A fines del siglo XVII, los ingleses eran el pueblo más besuqueador del planeta. Pero se les quitó la maña, cuando allá por el año 1665 llegó la peste bubónica que asoló Inglaterra, y que se propagó fácilmente debido al beso. A partir de entonces ya nadie besó como antes.

Cuando se celebró el campeonato mundial de fut bol México 70, por orden superior, se prohibió que las cámaras de TV registraran a los futbolistas Europeos al momento de celebrar el gol,  sobre todo ingleses y franceses, ya que estos fornidos jugadores lo festejaban besándose en la boca.

Un antiguo proverbio dice “Un beso es algo que no se puede dar sin recibir”