sábado, 23 de abril de 2011

Pequeñas historiasz de un niño llamado Max

El pequeño Max va por primera vez a las Ramblas el día de Sant Jordi. No hay dragones y las rosas huelen a violeta y a jazmín, pero le gusta ver a la gente amontonada encima de los libros, leyendo a fragmentos, intentando adivinar si el libro que están a punto de escoger les va a gustar, si va a llenar ese incómodo espacio vacío de lo que no se sabe. Centenares de piernas le empujan y sólo ve a sus padres a través de pequeños fragmentos de cielo. La gente que busca historias le arrastra y moldea su cuerpo como piedra de río. El pequeño Max, agarrado al principito en pop-up, va dejando un reguero de sangre para que no se pierda el dragón.