viernes, 8 de abril de 2011

Pequeñas historias de un niño llamado Max

El pequeño Max va de excursión a la montaña. Cuando están en la falda, Max mira hacia arriba y piensa que si llega a la cima, de un salto podría sentarse en una nube y dejarse llevar suavemente, surcando el cielo sin esfuerzo, asomándose a ver el paisaje como quien mira debajo de la cama. El pequeño Max empieza a subir por el empinado camino y pronto siente que le pesan las piernas, se le cansa el cuerpo y los gemelos parecen trillizos. Sube un pie tras otro por la pendiente hasta que tropieza y deshace el camino a trompicones y volteretas. Mientras cae, la árborea cúspide se confunde con el cielo y con el sabor a tierra y sangre y con el claquear de piedra y hueso.