martes, 8 de marzo de 2011

Pequeñas historias de un niño llamado Max

El pequeño Max está leyendo La Celestina. Como es pequeño no reconoce la torpeza de Calixto ni lo humorístico de un amante cortés tan desmesurado y sinvergüenza. Exaltado por las altas pasiones que la obra desata en él, se cree morir de amor por su dama, la bella Zoe. El pequeño Max piensa que aunque admire a su héroe, a él le dará mucha vergüenza hablar de amor con Zoe, así que se postra bajo su balcón y se clava un puñal en el corazón con una nota que reza: Zoe, muero por tu amor.