martes, 8 de marzo de 2011

Pequeñas historias de un niño llamado Max

El pequeño Max está cavando un hoyo. Piensa descubrir las entrañas de la Tierra y dormir en su regazo, eso es lo que ha oído hoy en clase, la madre Tierra, el abrazo de la naturaleza. Le pide a Zoe que le ayude cubriéndole con tierra y que le deje dormir en brazos de tan generosa diosa. Al cabo de un rato, la pequeña Zoe se cansa de esperar y, aburrida, se va a casa. En la íntima soledad del momento, Gaia ofrece al fin su reazo al pequeño Max. Al día siguiente, cuando Zoe va a despertarle, el pequeño Max es una absurda raíz sin árbol.