viernes, 25 de marzo de 2011

Pequeñas historias de un niño llamado Max

El pequeño Max juega a ser Tarzán. Busca cuerdas y agarraderas que puedan servir de liana. De repente Max tiene una idea y se quita el cinturón. Coge carrerilla y consigue colgarse de la lámpara isabelina del salón y balancearse cual mono en la selva. Mira a su alrededor para ver cuál puede ser la siguiente liana y decide que la cortina es lo más apropiado. Coge impulso como en un columpio y se lanza a través de la ventana cortina en mano. A pesar del liviano peso de Max la cortina cede y él cae por la ventana. El pequeño Max vuela en picado seguido de una vaporosa estela en una aérea danza icaresca.