jueves, 17 de marzo de 2011

Pequeñas historias de un niño llamado Max

El pequeño Max está aburrido en casa. Está leyendo el comic de astérix El golpe del menhir pero lo ha leído tantas veces que se adelanta a los acontecimientos así que, fastidiado, se levanta y se asoma a la ventana. Levanta la parte inferior y se queda apoyado en el alféizar pensando en lo que podría hacer si saliera de casa. Zoe está de vacaciones y no tiene más amigos cerca así que se queda meditabundo pensando en cómo divertirse solo. Por lo visto no ha trabado bien la ventana y ésta cae sobre su cuello emulando una mala decapitación que de todos modos produce el mismo efecto que el garrote vil. Max consigue así una rara mezcolanza entre la dislocación de la apófisis plebeya y la decapitación aristocrática.