domingo, 13 de marzo de 2011

Pequeñas historias de un niño llamado Max

El pequeño Max camina por París en 1.794, gritando consignas contra la opresión. Sin embargo sus quejas no son contra la nobleza sino contra esa cansina burguesía tan amiga del trabajo, y así, a golpe de voz y desenfado, defiende la vida ociosa y despreocupada. El tumulto empieza a formarse a su alrededor, al principio son solo algunas personas de mirada furiosa, pero los ánimos se inflaman y un grupo de pescaderas que por ahí anda se lo lleva en volandas hasta la plaza y lo encaja en la guillotina. El pequeño Max piensa en el olor a pescado mientras el frío metal le corta el cuello. Pronto su cabeza será un macabro estandarte que oscila en lo alto de la pica.