jueves, 31 de marzo de 2011

Pequeñas historias de un niño llamado Max

El pequeño Max tiene dos cabras a las que cuida; ella se llama Manolita y él Agamenón. Prácticamente sólo tiene que darles de comer una vez al día pero hoy el macho ha roto la traba, que une dos de sus patas y le impide saltar, y se ha escapado. Max tiene que atraparle. El cabrón brinca y zigzaguea y Max, extenuado no sabe cómo cogerle porque siempre corre más que él. Decide tomárselo con calma, irle arrinconando muy despacito, sin que el animal casi se de cuenta. Por fin ha conseguido que entre en el establo y allí es más fácil cogerle. Cuando le tiene en una esquina se abalanza sobre él y le calza un collar al cuello con una larga cadena que atará a un poste hasta que consiga volver a colocarle una traba y le pueda dejar libre de nuevo. El cabrón se retuerce y bala, espasmea y gira sin parar en torno a Max enredando la cadena a su cuerpo. El cabrón, crecido, emprende una carrera en línea recta que tira a Max al suelo y le coloca la cadena al cuello. Los gritos espasmódicos del pequeño Max se confunden con los balidos triunfantes que reclaman libertad.