viernes, 25 de febrero de 2011

Pequeñas historias de un niño llamado Max

El pequeño Max sale corriendo de casa, cruza el huerto, el jardín de rosas, cruza el campo y se adentra en el bosque. Es un bosque tranquilo, pequeño y poco frondoso que no entraña ningún peligro, por eso sus padres le dejan corretear solo por él siempre y cuando vaya dejando pequeñas migas tras de sí para encontrar el camino de vuelta. Al pequeño Max le gusta sentarse a escuchar los pájaros y juega a descubrir de cuál de ellos es cada trino. Hoy se escucha, por encima del resto de sonidos del bosque, un extraño ruido que no confunde con el sonido del pájaro carpintero en su labor, algo así como los latidos del bosque, rítmicos y graves, y ve una sombra alargada que le devora justo antes de que un gran árbol le convierta en la antítesis de una figura cubista.