jueves, 24 de febrero de 2011

Pequeñas historias de un niño llamado Max

El pequeño Max tiene una nueva vecina, más o menos de su edad. Max se sonroja y altera al verla aparecer por la verja del jardín, pero juegan juntos y ríen. Un día ella le propone jugar en la caseta del árbol. Una vez allí el pequeño Max le habla de un pequeño muelle que siente bajo su corazón y que se dispara al verla como una cabeza de arlequín. Ella le ausculta y tras un relampagueante viaje a la cocina vuelve con un cuchillo para realizar su primera operación y liberar a Max de tan incómodos sobresaltos. La pequeña amiga de Max busca, corta e indaga, pero el muelle no aparece y aunque le pregunta con insistencia dónde está, el pequeño Max, que ahora da relieve a un fondo carmesí, está como ausente.