miércoles, 23 de febrero de 2011

Pequeñas historias de un niño llamado Max

El pequeño Max tiene un enemigo en la escuela. Es un niño repelente y de apariencia bobalicona que pasa por santurrón pero cuya naturaleza es mezquina y macabra. Le llaman Luc, y Luc odia a Max. En el último recreo, Luc amenazó de muerte al pequeño Max, sentencia que dejó pendulando hasta el siguiente recreo, hoy. Max no le tiene miedo porque no llega a creer que un niño pequeño pueda morir, pero sus padres se han enterado y no le dejan acudir a la escuela; además, quieren hablar con su tutor. Max, que en ningún caso es un soplón, se niega en rotundo, pero en el fondo sabe que sus padres, siempre demasiado preocupados por él, no se dejarán convencer. Por eso el pequeño Max decide fugarse, puesto que prefiere una bronca paterna a la vergüenza de no acudir a un duelo, o en este caso a una ejecución, porque Luc es mucho más fuerte que él. Corre por el pasillo intentando eludir la mirada paterna y salir cuanto antes de casa cuando, tras un traspiés, su cuerpecillo pierde el equilibrio, se ladea tambaleante, y cae por las escaleras en un desbocado descenso que tirabuzonea su cuello de un modo tal vez artístico, pero del todo incompatible con la vida.