miércoles, 26 de enero de 2011

Pequeñas historias de un niño llamado Max

El pequeño Max empieza hoy el colegio. Sus padres le acompañan hasta la puerta recelosos de que le ocurriera algo en el autobús escolar. El pequeño Max sube las escaleras que le conducirán hacia el conocimiento y la sabiduría. La protección paterna ha quedado atrás pero Max no teme su destino. Entra en clase y ocupa su lugar en el pupitre del aula de plástica. Max se balancea suavemente en la silla apoyándo ésta sobre las patas traseras, se desestabiliza y cae de espaldas en el momento en el que el lápiz afilado de su companyero de atrás apunta hacia la pizarra. Irremediablemente el lápiz se clava en el frágil cráneo de Max creando, casi al instante, una nueva obra del a menudo tildado de no comprometido arte abstracto.