jueves, 16 de diciembre de 2010

realidades paralelas Max

En esta garganta de ogro otro valle de làgrimas que desaparecìa, pero què rico le sabìa este Max instantàneo y humeante...El pequeño Max estaba viviendo dos realidades paralelas como lo eran las dos hileras de dientes groseros del ogro que ahora se lo estaba apretando, estaba claro. Recièn habìa vuelto del sòtano del accidentado Arthur y ya mismo estaba siendo devorado en aquella confortable ciènaga. Esto era lo que nuestro busca-suertes Max meditaba absorto y lloroso entre las fauces perfumadas del ogro que lo masticaba. ¡blop! ¡blop! . Las òrbitas del crustàceo Max dejaron de contener sus ojillos lluviosos. Max se preguntaba entonces què le depararìa su viaje intestinal...y sobre todo, si ahora se encontraba AHÌ...¿DÒNDE SE ENCONTRARÌA ALLÌ?.
¡BRRRRRRRR...! y ¡GROARRRRR! hizo primero el estòmago del ogro y despuès se reafirmò con un sonoro eructo.
Oscuro...quiero decir, se hizo màs oscuro de lo que deberìan ser las tripas del ogro flatulento. Y silencio, raro para ser las tripas del ogro, pero estaba ahì porque asì lo sentìa y tambièn sucedìa allì...comenzaron a abrirse puntos de luz de distintos colores sobre su cabeza, otra vez de una pieza. Repentinamente el sonido se rehizo con un taladro lento y grave. ¡Què carajo...! podrìa haber mascullado Max, pero no era el vocabulario apropiado para un niño de su edad, asì que fue màs bien un ¡còrcholis...! ¡este sitio se està haciendo cada vez màs estrecho...!
...