martes, 14 de diciembre de 2010

Pequeñas historias de un niño llamado Max

El pequeño Max salió de casa entusiasmado porque era sábado y tenía todo el día para jugar en el pequeño trozo de campo que rodeaba su casa. Tenía allí una casa-árbol y todos los juguetes necesarios para un largo día de asueto. Cuando se dirigía corriendo a su arbórea cabaña debió tropezar con algo y cayó de rodillas justo antes de que pasara la veloz segadora con la que el payés recogía el ahora rojigualdo trigo sarraceno.