viernes, 27 de agosto de 2010



Ahora es tiempo de olvido y recuerdo, olvido y recuerdo a la vez.

Berlìn.

Alemania.

Berlìn.

La isla de los museos y los negocios aparece pacìfica como la hierba entre las làpidas, cuelgan Grosz, cuelgan Kischner, cuelgan Nolde, cuelgan Beckman...Otto Dix...Horst Strempel...despuès olvidar y recordar a la vez. Camino entre una muchedumbre que camina y deja caminar, para las bicicletas el invierno es complicado aquì pero ahora ruedan y ruedan, las camareras tras las barras ponen buenas caras llenan sus pechos se apoyan para coger el pedido, puedes comer lo que quieras, hablarlo, cruzar el Overbaum brücke, ver a los turcos pisar a fondo sus automòviles y entonces ser todos lentos...caminar, pedalear, las avenidas son amplias como el bosque en los parques, los guardias se preocupan de que no entres en el parque de atracciones abandonado, puedes ver los cisnes navegando despreocupados, hay màs cuervos de camisa gris que palomas y solamente hay un par de puntos altos desde los que poder contemplar la gran llanura de edificios bajos, la torre de telecomunicaciones, la escultura fracturando una cruz…las casas de culto... los rusos estuvieron hace poco por aquí…

La natalidad crece, el nivel de vida todavìa està por encima del precio de la vida...

La historia hace su trabajo por delante del pasado construyendo a buen paso, la nube de polvo se esfumò pero las piedras se mantienen vivas haciendo suelo bajo la topografìa del terror, la ciudad es vieja y experimentada y es joven y juiciosa y quiere recordar y olvidar al mismo tiempo y dejar que los niños aprendan a correr y a hacerse daño y a llorar y a curarse y que aprendan a crecer sin mirar atràs porque es desde atràs de donde vienen...

Paramos en un fotomatòn y hacemos una tira de mirillas en blanco y negro, buen papel, buena luz, agradable noche, alguien encuentra a una amiga de cuando el instituto, mitos eróticos que caen con los cuerpos que crecen, espaldas que crecen, cogemos un taxi, no pagamos el transporte pùblico a partir de las ocho, àngeles rubios-piel blanca enmembrados entre la multitud, viajo y alguien me quiere, el dueño del restaurante francès hace mapas comensales-sujeta el peso cuerpo con manos sobre mesa-mira relativamente absorto horizonte que no llega y recita tres menùs, inglès y alemàn suenan igual de terribles y amables en su boca...

Desde el aviòn una rayuela ordenada, desde la acera una rayuela ordenada...me impregno hago sudor, voy de la mano de mi gente y fotografìo su belleza, me desplazo con orgullo pacìfico por las calles, el muro a la derecha o el muro a la izquierda, nunca entre nosotros…cruzamos puentes…el jinete azul abreva sus caballos…las piedras se mantienen vivas…los pechos se sienten en el abrazo...vivir es la mejor manera de hacer frente al terror...

Esta es mi construcciòn de los hechos, este es mi anuncio optimista, esta es mi forma de hacer hogar, la victoria de mi gente sobre la rutina, rociar la vista con lo desconocido y sentir miedo y paz y que todas las cosas estàn donde deben estar, un lugar familiar y extraño que no deja de moverse, hojando y deshojando soles, marginando y uniendo conciencias de ser a las que sòlo prestan atenciòn las propias conciencias, mientras el lugar acompaña al mismo ritmo de andar o se va alejando...

20 de agosto de 2010 un vuelo en algùn lugar entre Madrid y Berlìn, sobre el cielo marcado de nubes un lugar muy similar a los mares de hielos, nubes como gigantescos bloques de hielo que no se derriten con el sol.

Cada palabra un sìmbolo, todo el tiempo que he callado un lenguaje, nada màs que añadir por el momento, lo màs inteligente por mi parte seguir viajando, que es como olvidar y recordar a un mismo tiempo.