jueves, 12 de agosto de 2010

La internacionalización de las finanzas y de los procesos productivos

La ruptura de los acuerdos de Bretton Woods por Estados Unidos (1971- 1974) estuvoacompañada de una rápida liberalización de los movimientos internacionales de capital.Las consecuencias de ello fueron múltiples. En un contexto signado ahora por la existenciade tasas de cambio flexibles, los Estados cuentan, teóricamente, con la posibilidad de fijarla tasa de interés, pero esta facultad se encuentra limitada, en los hechos, por la necesidadde morigerar las variaciones de la tasa de cambio, lo que exige tener como referencia latasa de interés de la economía hegemónica. La amenaza de un retiro masivo de capitalesno sólo limita seriamente la política monetaria, sino que también condiciona la políticafiscal, llevando al abandono del objetivo del pleno empleo, y el conjunto de la políticaeconómica queda sujeto al riesgo de que, en caso de ser considerada inamistosa por loscapitales, éstos se retiren, generando la contracción del nivel de actividad y la caída delempleo. En este contexto, la presión impositiva sobre las ganancias tiende a disminuir y elgasto público se orienta en mayor medida a promover la inversión, produciéndose la paulatinaerosión del Estado de bienestar.Sin embargo, estas restricciones afectan en distinta medida a los diversos Estados.Estados Unidos, en virtud de su posición hegemónica en el mercado mundial, las dimensiones y características de su mercado financiero y su posición como emisor de la principalmoneda de reserva, se encuentra sometido a estas presiones en mucha mayor medida quelos restantes países centrales, y al igual que estos últimos, de manera cualitativamentedistinta a los países periféricos.La liberalización de los movimientos internacionales de capitales es parte de un procesomás amplio de desregulación de los sistemas bancarios y de los mercados financieros,impulsado por las políticas neoliberales, que buscan relanzar la acumulación mediante larestitución de la rentabilidad de las inversiones financieras y su libre asignación a lasactividades más rentables, y favorecido por la contracción de las oportunidades de inversiónproductiva, la necesidad de los Estados centrales de recurrir al financiamiento internacional,la creciente internacionalización de las grandes empresas en un marco deinestabilidad de las paridades cambiarias y la presión que ejerce sobre las estructurasfinancieras existentes, sobre todo en los países anglosajones, la rápida expansión de losfondos de pensión e inversión.Este proceso tiene dos consecuencias. Por una parte genera una tendencia a ladesintermediación de las finanzas: las empresas pasan en mayor medida a obtener fondosdirectamente a través de la emisión de títulos y no de préstamos bancarios.1 Por otraparte, los inversores institucionales pasan a reclamar, en tanto que accionistas, elevadasretribuciones bajo la forma de valorización de las acciones y del pago de dividendos, y a finde lograrlo asocian a los directivos de las empresas a estas ganancias mediante, entreotros medios, su retribución en opciones para la compra futura de acciones a un preciodeterminado.La creciente importancia de los inversores institucionales entre los accionistas de lasgrandes corporaciones, y la transformación en el gobierno de estas compañías, se traducenen una nueva supremacía de la propiedad del capital (del capital de préstamo y del accionario)sobre el capital en funciones productivas, el cual debe incrementar sus tenencias de activosfinancieros, dada la alta rentabilidad de éstos, y transferir una parte creciente de los beneficiosbajo la forma de intereses y dividendos. Lo anterior disminuye la autofinanciación,limita la inversión y acentúa las presiones sobre los gastos salariales. Los trabajadores pasana ser un stock que, al igual que el de mercancías y el de materiales en proceso, debe serlimitado al mínimo y cuidadosamente ajustado en cada momento a las exigencias de laproducción, lo cual implica una radical precarización de la relación laboral.Estas transformaciones están íntimamente entrelazadas con la internacionalizaciónde los procesos productivos por parte de las grandes empresas. La caída de la tasa deganancia, que se encuentra en el origen de la crisis del modo de acumulación imperantehasta los años setenta y de su cuadro institucional (Duménil y Lévy, 2000), impulsa a estasempresas a deslocalizar hacia la periferia sus actividades más intensivas en trabajo a fin dereducir sus costos. Ello es posible por la disminución en los costos del transporte, de lascomunicaciones y del procesamiento de datos, pero también, en muchos casos, porque lacasa matriz o la sede regional pueden ahora coordinar y controlar un proceso global deproducción cuyos fragmentos se encuentran esparcidos en muy disímiles ubicaciones geográficas.El resultado es un nuevo tipo de empresa, a la que denominaremos «transnacional»,estructuralmente distinta a las anteriores empresas multinacionales.En estas últimas, las filiales realizaban un proceso productivo autónomo que utilizabafrecuentemente maquinaria altamente especializada, y cuya gestión estaba a cargo delos directivos locales, quienes debían cumplir los objetivos, generalmente anuales, fijadosa la filial por la casa matriz. Ahora la matriz, teniendo en cuenta las variaciones en lademanda y el desarrollo de los procesos parciales de producción en las restantes filiales,emite directivas (a veces diarias) sobre las tareas a realizar y sus especificaciones técnicas.Esto es frecuentemente facilitado por el uso de medios de producción programables, quepermiten a las unidades productivas esparcidas por el mundo asumir una gama de diferentestareas, y por métodos de diseño y simulación por computación que incrementan notoriamentela capacidad de transmitir con exactitud las características del objeto a fabricar yde los procesos requeridos para ello.Se trata de un cambio fundamental en la centralización de la gestión, que posibilitael paso de las filiales, de la provisión de productos para los mercados en que están implantadas,a su ejecución de distintos segmentos de un proceso productivo global que se desarrollaen el mercado mundial o regional y que tiene a éste como destinatario.Cuando los procesos parciales de producción tienen especificidades técnicas de difícilo inconveniente transmisión a terceros, los mismos quedan a cargo de filiales; perocuando esta transmisión es posible y existen empresas capaces de cumplir las exigenciasde tiempo y forma, los mismos suelen ser terciarizados si los productores locales logranprecios más bajos por su mejor conocimiento de las condiciones locales de producción y laaceptación de una rentabilidad menor a la exigida por la transnacional. En este caso laempresa transnacional conforma una red integrada no sólo por sus filiales, sino tambiénpor la multitud de empresas que son sus contratistas o subcontratistas.La capacidad del capital transnacional para desarrollar de manera directa, o a travésde contratos y subcontratos, las distintas fases de un proceso productivo fragmentado enlas ubicaciones más diversas, tiene múltiples implicaciones. La condición para el efectivoejercicio de esa capacidad es la apertura comercial de la totalidad de los países, razón porla cual el gran capital productivo se vuelve partidario del libre comercio incluso en su paísorigen, a diferencia de lo ocurrido en anteriores fases del capitalismo. Exige, ahora, laconstitución de organismos que, como la Organización Mundial del Comercio (OMC), regulenel funcionamiento de un mercado mundial único, impulsen la integración de la totalidadde los países a ese mercado y aseguren el libre acceso del capital al conjunto de lasactividades, garantizando la no interferencia de los Estados en su accionar y un adecuadorespeto de los derechos derivados de la propiedad intelectual.Por otra parte, la constitución de un ciclo del capital productivo que se despliega enel mercado mundial tiene como supuesto, pero a la vez impulsa, la adopción de un ciclo decaracterísticas similares por parte del capital financiero. La liberalización financiera y lacomercial son, por consiguiente, dos aspectos de un mismo proceso liderado por el grancapital en su conjunto.Finalmente, la transnacionalización de la producción otorga una ventaja decisiva alas empresas que tienen la capacidad de emplazar cada segmento del proceso productivoallí donde su costo es menor, y desencadena, por lo tanto, una áspera lucha competitivapor alcanzar una talla adecuada para operar en el conjunto del mercado mundial. Estoacelera notoriamente el proceso de concentración y centralización del capital en el nivelmundial y debilita radicalmente la posición de las fracciones meramente nacionales delcapital.FUENTE: El impacto de la globalización en la periferia y las nuevas y viejas formas de la dependencia en América Latina - ENRIQUE ARCEO