lunes, 17 de mayo de 2010

LOS ESTRAGOS DEL CAFE

El rey Gustavo III de Suecia (1746-1792) estaba convencido de que el café era un veneno. Para demostrarlo, ordenó a un reo tomar café todos los días y a otro tomar té. El experimento, que fue seguido por una comisión médica, fue un fracaso: los primeros en morir fueron los médicos, después el rey, muchos años más tarde el condenado a beber té y por último el bebedor de café.

Si alguien quisiera suicidarse de una manera placentera, o un poco menos agresiva y dolorosa que los otros medios que se acostumbran, lo único que debe de hacer es tomarse de 80 a 100 tazas de café una tras otra, lo cual equivaldría a 23 litros de café, o a una cantidad de cafeina que oscila entre los 10 y los 13 gramos. E incluso, aunque quien lo intentara, pudiera beberse todo ese café, la excesiva cantidad de agua atrapada en el cuerpo le mataría antes que la cafeína, ya que diluiría los nutrientes esenciales que se encuentran en su torrente sanguíneo.

A pesar de que se necesita beber una cantidad realmente grande de café para ser mortal, para ponernos enfermos basta con una cantidad bastante menor, ya que la cafeína eleva la presión arterial, eleva el ritmo cardiaco y temporalmente encoge el grosor de los vasos sanguíneos. En exceso, los efectos pueden ser mortíferos, provocando un ataque al corazón, infarto, u otros problemas relacionados con el sistema cardiovascular.

Los científicos creen que la ingesta diaria de cafeína puede incrementar el riesgo de enfermedades coronarias, pero hasta el momento los resultados de sus investigaciones no son concluyentes.

En fecha reciente apareció en las noticias, que una mujer británica fue llevada de emergencia al hospital, ya que se bebió siete cafés expreso dobles en cuatro horas. Se le sofocó la respiración y el corazón comenzó a palpitarle de una manera extrema. Logró recuperarse por completo de la sobredosis, y los doctores explicaron que había tomado tres veces la cantidad segura de cafeína para un solo día (unos 300 miligramos, o el contenido en cafeína presente en dos o tres tazas de café). Lo cual quiere decir que si usted se arriesga a tomar más de esta cantidad en el día, se puede meter en serios problemas.

Y el problema se agrava en el caso de los hombres, ya que está comprobado que las mujeres eliminan la cafeína a un ritmo 25% más rápido que los hombres. Así que caballeros, mejor ni se arriesguen.