viernes, 13 de noviembre de 2009

MUSEOS DE LO INSÓLITO

En el mundo hay algunos museos extraordinarios. He conocido algunos en Estados Unidos que son realmente únicos, pero el museo de Louvre en Paris es quizás el más hermoso de todos. Podría uno pasarse semanas enteras contemplando las obras tan extraordinarias que tiene. Pero también hay museos totalmente absurdos. Por ejemplo:
En Tokio, Japón, hay uno que tiene la colección más completa de calcetines. Tiene más de 20,000 pares, incluyendo el que según los expertos es el calcetín más largo del mundo (con 32 cmts. De la punta al talón). Pero también tiene calcetines de personajes famosos, como el que se puso el luchador de sumo Kitamo Umi en su ceremonia de retiro, y un par que se puso el Primer Ministro Yoshida Shigaru durante su primera visita oficial que hizo a los Estados Unidos en 1950. El más curioso de los pares es uno realizado en estados Unidos, que se calienta con la energía de unas baterías. ¿Absurdo?
En Ens-chede, Paises Bajos, uno de los museos contiene su sala de excrementos, donde tienen hasta los de un mamut prehistórico. Además cuentan con una exposición interactiva donde el visitante puede oler y debe identificar, por el olor, a que especie de animal corresponde aquél excremento. Un ordenador le indica si acertó o no.
En Nueva Inglaterra está el museo de los frutos secos, en Boston el Museo Americano de los Inodoros, que incluye hasta uno de hierro que se utilizó en hace más de cien años en una prisión. En Tourquay, Australia, hay uno de tablas de surfear, en Kauna, Lituania, hay un Museo del Diablo, con unas 800 obras de arte satánico. En Suecia uno de cajitas de cerillos. En Texas, un museo de alambre de púas y materiales para cercar. En Ludlow, Inglaterra el Museo del Pollo Exótico, que contiene raros ejemplares de aves de corral. En Amberes el Museo de las Calaveras, con más de 1000 calaveras de animales. Otros museos raros son: el Museo de Pompas Fúnebres de Barcelona, el Museo de la Lepra en Berger, Noruega, donde se ha reconstruido un leprosario del siglo XVIII; el museo de los incendios en Penrith, Australia, donde es posible vivir la experiencia de estar en una casa mientras se incendia; e incluso existe el museo de la piratería, en París, donde se muestran los productos originales junto a sus imitaciones.