viernes, 20 de noviembre de 2009

GERARD CROISET

Gerard Croiset nació el 10 de marzo de 1909 en la pequeña ciudad de Laren, en la provincia de Holanda Septentrional. Fue un niño infeliz, sus padres, ambos de origen judío, eran actores de teatro y se la pasaban en continuos viajes, por los que pasó los primeros años de su infancia, ignorado y mal atendido en casa de familiares. Cuando tenía ocho años sus padres se divorciaron y fue a parar a un orfanato, donde continuaron los maltratos y los abusos.

Toda esta situación le provocó a Gerard profundos sentimientos de inseguridad y abandono, conduciéndole a una existencia desdichada. Convivió con seis parejas distintas de padres adoptivos, más tanto maltrato emocional recibido, lo convirtieron en un chico resentido ay agresivo. Uno de sus padres en turno, no encontrando mejor forma de controlarlo, encadenó una de sus piernas a una estaca.

El chico no comía, se volvió flaco y desnutrido, apartándose de todos y dedicándose a hablar consigo mismo o con personajes producto de sus fantasías. Entonces comenzó a tener visiones, y al enterarse su padre adoptivo, como recompensa le dio una buena paliza para que se quitara de alusinaciones.

Para evadirse de aquella catastrófica situación, comenzó el muchachito a escribir cartas a personas desconocidas. ¿De donde tomaba las direcciones? Nadie lo sabía. Más no eran personas ficticias, porque con frecuencia recibía respuestas, y estas provenían de muy distantes lugares.

A los trece años dejó el orfanato y los estudios y comenzó a desempeñarse en una serie de oficios de bajo nivel y mano de obra no calificada. Parecía que estaba encaminado a ser simplemente uno entre tantos.

En 1934 Gerad Croíset se casó con Gerda, una mujer inculta hija de un carpintero, con la cual tuvo 4 hijos. La economía se le complicó, así que intentando salir adelante puso un tendejón, pero era tan mal administrador, que pronto se llenó de deudas sin encontrar forma alguna de resolverlas.

Platicando un día con uno de sus clientes, le contó sobre sus continuas visiones y aquél hombre luego lo presentó a unos espiritualistas, quienes le ayudaron a desarrollar sus facultades psíquicas. Gerard Croíset experimentaba sus visiones en forma simbólica, por lo cual tuvo que aprender a interpretarlas.

En la década de los 40’s su fama se extendió rápidamente. Su reputación psíquica le permitió trabajar como psicometrista, localizando personas, objetos y animales, además de manifestarse su habilidad para sanar a los enfermos con la imposición de las manos. Muchos de los soldados heridos durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1940 Holanda fue ocupada por los nazis, Gerard fue obligado, como todos los judíos, a portar un brazalete con la estrella de David. En 1941, la policía alemana ses presentó en su casa y lo arrestó, para su fortuna, no estaban su mujer y sus hijos. Gerard fue conducido a Alemania en donde permaneció prisionero hasta 1943, de donde milagrosamente fue dejado en libertad. El 17 de Octubre del mismo año, fue nuevamente detenido junto a otros compatriotas. Estuvo en un campo de prisioneros, durante algunos meses, y luego liberado sin explicación alguna.

En diciembre de 1945, Croíset asistió a una conferencia sobre parapsicología, ofrecida en su ciudad por el maestro Willem Tenhaeff, de la Universidad de Utrecht. Tanto se entusiasmó Croíset con la sabiduría del maestro, que pronto comenzaron a realizar algunos proyectos e investigaciones juntos.

Tras varios meses de pruebas, Tenhaeff concluyó que Croíset era uno de los psíquicos más notables que había conocido, por lo cual decidió apoyarlo y promoverlo ante la comunidad internacional, logrando que parapsicólogos de todo el mundo acudieran a conocer sus proesas.

Resolvió crímenes por lo menos en media docena de países, localizó documentos perdidos para oficiales públicos y ayudó a eruditos a identificar artefactos y manuscritos históricos. Cabe destacar que cuando había crímenes que la policía holandesa no podía solucionar, acudían a Crosiet, como lo hacían INTERPOL y el FBI, ayudándoles a resolver muchos casos a los que no se les había encontrado soluciones. Aún cuando fue solicitado por la policía de lugares lejanos, pagó el mismo sus gastos de viaje y siempre rehusó hacer predicciones acerca del mercado bursátil, o adivinar el ganador de una carrera de caballos.

Su gran pasión era encontrar niños perdidos. Realizó muchas lecturas psíquicas por teléfono, el cual decía le ayudaba a reducir el número de imágenes mentales confusas a un mínimo.

Croiset escogía por intuición los trabajos en que le solicitaban sus servicios. Decía que sentía una vibración que le inundaba por dentro. Un problema serio generaba una imagen de muchos colores, los cuales giraban hasta formar cuadros definidos que parecían dispararse contra él como las imágenes de una película tridimensional.

Croíset no aceptaba pago por sus visiones psíquicas, aunque sí aceptaba donaciones para su clínica de curaciones, donde trataba más de cien pacientes al día. Al ver a un paciente, sabía instantáneamente si lo podía ayudar o no y en qué forma. Algunas veces veía que las condiciones o enfermedades tenían un origen psíquico, asociado con experiencias pasadas. Ocasionalmente trataba también animales enfermos.

En 1953 se creó el Parapsychology Institute en la Universidad de Utrecht y el maestro Tenhaeff fue nombrado su director. En 1956 Croíset y su familia se mudaron de Enschede a Utrecht para estar más cerca de Tenhaeff.

Fueron múltiples las pruebas a que fue sometido Gerard Croíset. Adivinaba como sería la persona que se sentaría en una determinada silla, elegida al azar, en una reunión que se efectuaría un mes después en un lugar que ni siquiera conocía. Y su colaboración con la policía en múltiples casos fue algo verdaderamente sorprendente.

Uno de los casos más sonados en que participó el año de 1972, fue cuando cayó el avión uruguayo en lo alto de los Andes en Chile, mismo que transportaba a jugadores de Fútbol. Después de una intensa búsqueda, el avión fue dado por perdido. Las familias de los jugadores, gente adinerada, agotaron todas las posibilidades. Más después de 60 días de la tragedia, alguien sugirió a una familia de los jóvenes uruguayos solicitar la ayuda de la Sociedad Chilena de Parapsicología. Fue así como a través de ellos se contactaron con Gerard Croíset.

La familia de uno de los jóvenes accidentados fue hasta Holanda, al encontrarse con Gerard Croíset y presentarle el caso, éste solicitó un mapa de Chile. Después de un largo rato de concentración, les indicó el lugar exacto donde había caído la nave y agregó “hay sobrevivientes”. Fue así como lograron localizar el avión perdido.

Croiset murió el 20 de julio de 1980. Desde entonces, su clínica para las curaciones continúa bajo la dirección de su hijo.