lunes, 17 de agosto de 2009

TATUAJES Y PERFORACIONES MAYAS

Nunca me han gustado los tatuajes y las perforaciones, más hoy en día es muy común el que muchas personas modifiquen su cuerpo de esta manera, incluso de una forma drástica realizando incrustaciones espantosas bajo su piel. Pero bueno, cada quien es libre de hacer con su cuerpo lo que desee. Y esto ha sucedido desde tiempos muy antiguos.

Los mayas fueron muy dados a realizar diversas técnicas para modificar su aspecto. Se deformaban la cabeza con unos moldes de madera, para hacerla más plana y puntiaguda. A los niños les aplicaban unas bolas de cera en medio de los ojos para hacerlos bizcos, porque esto era símbolo de extrema belleza. Depilaban su cuerpo y se pintaban para indicar su estatus y su ocupación.

Lenguas, labios, narices y orejas fueron perforadas y decoradas con la joyería más fina que se pudieron permitir. Las perforaciones en la oreja fueron gradualmente expandidas hasta llegar a un grado asombroso. En algunas excavaciones fueron encontradas algunas orejeras de jade, superando el diámetro de siete centímetros.

También se han encontrado dibujos y textos sobre lenguas perforadas, en estas metían largas cuerdas, a veces con espinas, y así las jalaban. Los mayas valoraban enormemente el poder mágico de su sangre.

Entre los instrumentos que utilizaron para perforar destacan espinas, garras o colmillos, aunque también lo realizaban con hojas puntigudas de obsidianas y punzantes de huesos de animales y en ocasiones de humanos.

También se perforaban el propio miembro de lado a lado y por los orificios pasaban un gran hilo. Esto lo hacían en un ritual donde ese mismo hilo era pasado por todos los del grupo que se formaban en círculo, de tal manera que todos quedaban unidos, y luego untaban a sus ídolos con la sangre que fluía por todas partes.

También se realizaban perforaciones entre los olmecas, los aztecas, los otomíes y los zapotecas. En el mundo se han contado 70 comunidades, desde Alaska a Sudamérica, Africa y hasta Australia, que han utilizado desde tiempos inmemoriales las perforaciones corporales. Así que no es nada nuevo lo que sucede, aunque a muchos de nosotros nos siga pareciendo una costumbre de muy mal gusto.