lunes, 13 de julio de 2009

¿Qué pasa cuando un gobierno no escucha a sus ciudadanos... en Estados Unidos?

En América y sin sindicatos: Marvin Heemeyer's main battle tank

Hace unos días, en el canal Discovery, tuve ocasión de ver un documental sobre la peripecia de un hombre sencillo, un trabajador autónomo que con audacia y sin la asistencia de ningún sindicato "de clase", luchó contra la insensibilidad del poder establecido. Hoy quiero rendirle un pequeño homenaje.

El carro de combate de Marvin Heemeyer, un soldador propietario de un modesto taller de reparaciones en Granby, Colorado, era un vehículo oruga de un tripulante construido sobre el chasis de una excavadora Komatsu D335-A. Pesaba 80 toneladas tras las modificaciones. El blindaje compuesto se componía de dos gruesas capas de acero y hormigón sobre la cabina y la planta motriz, lo que le hacía prácticamente invulnerable a cualquier cosa que la policía pudiera lanzarle. El armamento consistía en un fusil de calibre 12,7 mm Barrett M82 (arma principal) en la parte posterior; un FN FAL de 7,62 mm en la parte frontal y un rifle Mini-14 en el lateral derecho. El conductor/artillero manejaba el blindado mediante un circuito cerrado de televisión protegido por un plexiglás a prueba de balas. Unos ventiladores proveían la adecuada confortabilidad y habitabilidad a la cabina-sarcófago. Una vez que el blindaje se instalase mediante una grúa especial operada a control remoto, el conjunto quedaba sellado de manera que ya no había forma de salir. El tanque se diseñó para ser utilizado en una ofensiva suicida.

En 2001, el señor Heemeyer tuvo un enfrentamiento con el ayuntamiento de Granby a causa de la instalación de una planta de cemento junto a su negocio, que como consecuencia perdió el acceso por carretera. Heemeyer solicitó permiso para construir un camino alternativo por su terreno, con su propia excavadora, pero le fue denegado. El conflicto se agravó cuando el ayuntamiento le denunció y multó por tener desconectado su local del servicio de agua, ¡desconexión interrumpida por las obras de la cementera! Fue la gota que colmó el vaso. Heemeyer cerró el establecimiento, puso un cartel de "for sale" para despistar y durante año y medio su excavadora y él desaparecieron en el interior del garaje. No era un loco. Él se autodefinía como una persona razonable, aunque creyó llegado el momento de que las personas razonables adoptasen decisiones irrazonables. Se puso a trabajar en la creación de un artefacto con el que llevar a cabo su venganza. Coraje, sacrificio, inventiva, imaginación… Lo que vendría a continuación sería algo que sólo puede encontrarse en América.

Necesitaban misiles antitanque. Impotente y desmoralizada, la policía de Granby consideró contactar con el US ARMY el 4 de junio de 2004. Ni el equipo SWAT podía hacer nada. Le habían disparado todo lo que tenían, pero no podían detener a Marvin Heemeyer, que al volante de su ingenio del Armageddon, había desencadenado un ataque feroz contra sus enemigos. Heemeyer había armado y bañado el tanque en aceite para dificultar cualquier tentativa de subirse a él. Salió de su garaje rumbo a la batalla. Atravesó la valla y destruyó la planta de cemento; la oficina del alcalde; el periódico local que editorializó en su contra; la casa de un juez que le condenó y otros edificios de personas a las que estaba enfrentado. En un choque con reminiscencias del film Transformers (2007), un vecino intentó medir su camión al tanque de Heemeyer, pero su máquina fue derrotada y apartada a un lado. Trece edificios demolidos o semiderruidos. Siete millones de dólares en costes. Corte del suministro de gas natural a la ciudad. Solamente cuando el radiador del blindado falló y quedó atrapado bajo el techo de un edificio, Heemeyer puso fin a la acción y se suicidó de un disparo. Fue la única víctima mortal aquel día.