sábado, 4 de julio de 2009

Montan los golpistas mitin antichavista y patriotero para probar que son mayoría

Los zelayistas salen a las calles, pero en menor número que los seguidores de Micheletti

Aunque los grupos opositores se encuentran frente a frente, se imponen los llamados antiviolencia

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Simpatizantes de Manuel Zelaya marcharon ayer por calles de Tegucigalpa para exigir el retorno del presidente hondureño, que por su parte pidió que las protestas se realicen de forma pacífica Foto Ap



Arturo Cano
Enviado

Tegucigalpa, 3 de julio. Los helicópteros del ejército y la policía sobrevuelan la Casa Presidencial para vigilar una manifestación y grabarla en video. Los golpistas hondureños reciben al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, con una concentración con la que quieren probar a la comunidad internacional de qué lado está la mayoría.

El jilguerillo al micrófono engola la voz: Bienvenido, señor Insulza, bienvenido. Sólo para enseguida recetarle las ingeniosas consignas que ayer afinaron, muy eficaces, los estrategas de los golpistas locales en el café de un hotel: Insulza, Insulza, el pueblo no te impulsa. O bien: Honduras no se insulta.

En sólo unos días, los publicistas han hecho de la oposición al retorno del presidente Zelaya toda una marca y la exhiben en la concentración de hoy: la bautizan como Alianza por Honduras en paz y democracia, le inventan logo, reparten camisetas y paños blancos al por mayor, además de banderas y cartelones con los mensajes que les interesa fijar.

La explanada frente a la Casa Presidencial, en días normales estacionamiento y terreno baldío, es preparada como un gran escenario para las tomas aéreas y se le bautiza como Plaza Democracia. Reina ahí, por así decirlo, la estética antichavista. El mensaje principal, en una enorme manta al lado del templete, no deja duda de que para los protagonistas del golpe, ellos son no sólo salvadores de Honduras, sino del continente entero: Chávez, todo te salió al revés.

El gobierno de Roberto Micheletti y sus asesores recurren a alimentar un patrioterismo ramplón y se apañan de Dios a toda hora y para todo (en ese punto no se diferencian de Zelaya). Mel, no utilices a Dios porque Dios está con Honduras, se lee en un cartel.

Disputas celestiales aparte, el principal adversario es el venezolano Hugo Chávez, a quien mencionan más veces que al presidente expulsado. Pero tienen para repartir, aunque a veces la métrica muera en el camino: ¡Daniel Ortega, tu discurso aquí no pega!. O: Evo Morales, tu palabra nada vale; Rafael Correa, tu presencia no se desea. Además: Chávez, aunque te duela, aquí no es Venezuela y Tiembla Mel, Honduras no está con él. Cuando se acaban, resulta obvio que los estrategas no hallaron rima para Cristina Kirchner.

¿Y la banda sonora del golpe? Pues no se abandona el Himno a la alegría, pero se experimenta en los mensajes de televisión y en el mitin con la canción Color de esperanza, del argentino Diego Torres, usada por Andrés Manuel López Obrador en 2006, pero también himno de los antichavistas en Venezuela hace buen rato.

Chávez News Netwok

Los mensaje del mitin de los de blanco son claros: el mundo entero desconoce la realidad hondureña, pero poco a poco la irá comprendiendo; Honduras es víctima de una ofensiva del comunismo internacional encabezado por Chávez, que controla varios países, además de la ONU y la OEA; y esta pequeña nación está dispuesta al aislamiento mundial si es el precio a pagar a cambio de la libertad y la democracia.

Otras líneas de menor estridencia retórica, pero quizá más relevantes, aparecen en el mitin: Ya no queremos el ALBA (en realidad, la ALBA, pues se trata de la Alternativa Bolivariana para las Américas)

Apenas consumado el golpe, la primera iniciativa presentada en el Congreso hondureño fue una para cancelar la participación de este país en la ALBA, en la que participan Venezuela, Cuba, Bolivia y Ecuador, entre otros.

Por eso se eligió esta plaza. Aquí, en agosto de 2008 se celebró una concentración con motivo de la adhesión de Honduras a la ALBA; en el sitio donde están los autores del golpe de Estado, estuvieron Chávez y Zelaya.

En ese lugar el locutor pregunta: ¿Quién quiere a Chávez?. La multitud responde: ¡Nadieee!

Pregunta y respuesta se repiten una y otra vez, para enlazarlas con el siguiente enemigo: ¡Que lo escuche la CNN!

¿Qué dirán los chavistas venezolanos que desprecian a la cadena noticiosa cuando sepan que aquí se llama a la CNN, la Chávez News Netwok?

Dios nos ha librado del peligro

Los zelayistas no están cojos: salen también a las calles en una marcha más nutrida que la del jueves, aunque no iguala el mitin blanco. Los adversarios y partidarios del presidente Manuel Zelaya se miran a corta distancia, pero no se tocan. Los separan infranqueables vallas de policías y soldados, así como la determinación de los líderes de la resistencia de no arriesgar a la gente. Los grupitos de jóvenes embozados que quieren lanzar piedras o cargar contra los antimotines son rápidamente contenidos.

Los augurios de un enfrentamiento se desvanecen. Los manifestantes de uno y otro bando se miran a unas decenas de metros de distancia y se gritan insultos, pero nada pasa.

Allá están los perfumados, los hijos de papi y mami, y acá, el pueblo!, gritan los zelayistas.

A la manifestación de apoyo a los golpistas llegan miles de personas en camiones que son estacionados en los alrededores. Hay gente que proviene de los barrios, pero la mayoría son clasemedieros. Eso es porque allá marchan los maestros y otros empleados públicos a los que les pagan por marchar, afirma el comerciante Donaldo Enrique Scott, al fondo de la manifestación blanca. El comerciante y sus acompañantes no vinieron, sin embargo, a apoyar al presidente interino: Micheletti no es mejor que Mel, dice Jorge Chávez, un joven de 17 años que, de votar, lo haría por José Lobo, candidato del Partido Nacional, quien en estos días ha sido el primer aspirante a la presidencia en dar la cara para hacer llamados a la paz, aprovechando de paso que una lectura del golpe es que es un pleito entre liberales, puesto que Zelaya y Micheletti lo son.

La charla se interrumpe porque comienza a hablar Micheletti. Un discurso corto, de voz cascada que se pierde a cada frase: Aquí estamos para demostrarle al mundo entero que queremos vivir en paz y en libertad.

El jueves, las agencias internacionales de noticias amplificaron una oferta de Micheletti: adelantar las elecciones nacionales previstas para noviembre. Pero hoy, en un discurso pronunciado cuando la delegación de la OEA llegaba al aeropuerto de Tegucigalpa, reiteró que habrá comicios en noviembre y que el nuevo presidente tomará el cargo el 27 de enero de 2010, como hubiese sucedido sin golpe de Estado.

Baja del templete el presidente del golpe. Una muchacha que vende cigarros y dulces lo mira despedirse: Pero qué viejito es, dice, un tanto desilusionada.

Entre los enemigos más enconados de Zelaya están el cardenal Óscar Andrés Rodríguez y algunos de los principales líderes de las iglesias evangélicas. Uno de ellos, Leonardo Martínez, fue orador en la marcha del jueves pasado en San Pedro Sula, ciudad donde policías y militares han arremetido dos días consecutivos contra los zelayistas. Dijo el pastor: Agradecemos a Dios porque nos ha librado del peligro en el que estábamos.