jueves, 30 de julio de 2009

La Lotería... al revés


JOSE GIL OLMOS

En manos de Vicente Fox (léase Marta Sahagún) y de Felipe Calderón (léase Elba Esther Gordillo), la Lotería Nacional ha caído en desgracia: no sólo han bajado 40% sus ventas y los billeteros tienen deudas multimillonarias, sino que los escándalos por desvíos de recursos a organismos privados y a fines políticos del panismo han dañado su imagen. Tanto, que se mantiene la idea de privatizarla. Y apuntado está para entrarle al negocio, por supuesto, entre otros, Olegario Vázquez Raña…

Dañada su imagen por los casos de corrupción del foxismo y el calderonismo, principalmente por el desvío de recursos a la Fundación Vamos México de Marta Sahagún y a la campaña del candidato del PAN a la gubernatura de Campeche, la Lotería Nacional vive hoy una de sus peores crisis desde que, hace 238 años, fue creada esa institución “para la asistencia pública”.
En las últimas dos administraciones panistas, las ventas de la Lotería Nacional han disminuido hasta en 40%, y los billeteros se enfrentan a una deuda de 500 millones de pesos, además de que la administración de Vicente Fox heredó pérdidas por más de 3 mil millones de pesos.
Pese a lo anterior, la Lotería Nacional sigue siendo un negocio atractivo. Según estimaciones extraoficiales, en la última década ha generado 55 mil millones de pesos, que supuestamente han ido a parar a las arcas de la Secretaría de Hacienda, aunque sin un destino claro.
Es por ello que se mantienen las intenciones de poner la Lotería Nacional a la venta, y entre los interesados se escuchan los nombres de Olegario Vázquez Raña y Carlos Slim, así como en algún momento estuvieron los de los hijos de Marta Sahagún de Fox.
Los trabajadores sindicalizados y los vendedores de billetes sostienen que la crisis por la que atraviesa la Lotería no es financiera, sino que ha sido originada por el manejo administrativo y político al que ha sido sometida durante los gobiernos panistas.
Recuerdan que mientras Vicente Fox puso al frente a gente inexperta como Laura Valdés, quien favoreció a la Fundación Vamos México, Felipe Calderón la ha venido utilizando para “pagar favores” a la maestra Elba Esther Gordillo.
Mario Montes Aguilera, dirigente de los 20 mil billeteros que existen en el país, advierte que la Lotería Nacional ha tenido etapas muy difíciles a lo largo de su historia, pero nunca tan críticas como las experimentadas en las dos últimas administraciones panistas. Y esto, sentencia, no sólo se debe a la crisis económica, sino también al desinterés gubernamental para actualizarla y a la intención de privatizarla y quitarle su función asistencial.
“Se ha vivido una situación muy severa. Por eso se requiere de una voluntad política para mantener la función de asistencia pública de la Lotería, que es también una obligación del Estado para poder ayudar a los que menos tienen. Por eso creemos que dejarla en manos privadas no es lo más adecuado, pues nosotros consideramos que mientras la Lotería siga siendo para la asistencia pública, bajo la tutela del Estado, seguramente va a seguir funcionando muchos años más”, señala Montes Aguilera.
A su juicio, es necesario que el gobierno invierta en la modernización de la institución para competir con otros juegos y, sobre todo, que destaque los beneficios que ha generado durante décadas, como la construcción de carreteras, hospitales y escuelas, así como la donación de ambulancias y estaciones de bomberos, los cuales han sido opacados por escándalos de desvío de recursos para fines particulares y partidistas.
“Entendemos que lo más crítico ha ocurrido en los dos últimos gobiernos, que han dejado imágenes negativas de la Lotería Nacional, bajo las administraciones de Laura Valdés y de Miguel Ángel Jiménez Godínez. Esos casos dañaron la imagen de toda la institución. La gente decía que se estaban desviando los recursos, como fue el caso de Transforma México, y se denunció que se estaba usando dinero para las campañas.”
Montes Aguilera manifiesta lo anterior en referencia a la denuncia de que el anterior director de la Lotería, Miguel Ángel Jiménez, desvió recursos de la institución para apoyar la campaña electoral del candidato del PAN al gobierno de Campeche.
En la calle, continúa el dirigente nacional de los billeteros, es donde se ve el efecto negativo de esos casos. “Cuando hablan mal de la institución, nuestras ventas se deterioran y nosotros lo sentimos más, porque somos los que damos la cara al comprador”, precisa.
A su vez, Víctor Manuel Verges, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Lotería Nacional, asegura que la suerte de la institución comenzó a cambiar precisamente con la llegada del PAN a Los Pinos.

El “cambio”

Cuando el 5 de enero de 2001 Vicente Fox asistió a la celebración del sorteo de la Lotería, muchos de los billeteros pensaron que llegarían tiempos mejores, pues era la primera vez que un presidente de la República tenía ese gesto en más de dos siglos. Pero en los hechos las decisiones del jefe del Ejecutivo comenzaron a pintar de negro el horizonte.
Hacia octubre de ese año, la Lotería Nacional para la Asistencia Pública formalizó un fideicomiso con Nacional Financiera para que se administraran e invirtieran los recursos del patrimonio con el fin de destinarlos a programas de asistencia pública, pero a través de la Secretaría de Hacienda y no de las autoridades de Salubridad o de Salud, como se venía haciendo desde 1960.
Y aunque durante dos años –de enero de 2002 a junio de 2004– la Lotería Nacional entregó, a través de ese fideicomiso, 206 millones 220 mil 512 pesos a 87 organismos de beneficencia –destinados a apoyar 90 proyectos de asistencia social–, la institución comenzó a manejar los recursos de manera discrecional a favor de Marta Sahagún mediante el fideicomiso Transforma México.
En octubre de 2001, Laura Valdés, directora de la Lotería Nacional, creó ese fideicomiso, un mes antes de que naciera Vamos México, y en febrero de 2002, según la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, ya había ordenado que se destinaran a la fundación de Marta Sahagún 110 millones de pesos de las arcas de la Lotería y otros 100 millones de Pronósticos Deportivos, sin enterar de esto a la SHCP.
Sin embargo, dentro de la propia Lotería Nacional se asegura extraoficialmente que Marta Sahagún se llevó más dinero, aproximadamente 740 millones de pesos, que no fueron detectados en las investigaciones de la Auditoría Superior de la Federación.
De esa manera, si antes las ganancias de la Lotería eran destinadas a obras públicas por medio de las instituciones de Salubridad o Salud, con el foxismo, a través de Vamos México, comenzaron a canalizarse a organizaciones privadas como Provida y a fundaciones de instituciones bancarias como Banamex que, con recursos federales, presumían de realizar obras sociales. Era caridad privada con dinero público.
Durante un año, Transforma México operó sigilosamente en favor de Vamos México, hasta que, en 2003, estalló el escándalo por tráfico de influencias y uso político de los recursos públicos atribuido a Marta Sahagún, quien entonces no ocultaba su proyecto político de ser candidata a la Presidencia de la República.
Fue justamente en ese año cuando el gobierno federal comenzó a trabajar el proyecto de vender la Lotería Nacional.
A finales de 2003, cuando Fox mandó al Congreso de la Unión la propuesta de presupuesto para 2004, presentó la iniciativa de desincorporar 16 entidades, entre ellas la agencia de noticias Notimex, Pronósticos Deportivos y la Lotería Nacional.
Según información de exfuncionarios de la Lotería, la intención de Fox al vender esta institución era dejarla en manos de los hijos de Marta Sahagún, que veían en ella la oportunidad de meterse al negocio de los juegos y casinos.
Pero fue tal el escándalo político generado que el 22 de julio de 2004 se suspendió el funcionamiento de Transforma México mediante un acuerdo de su propio Comité Técnico (número CTF1a./09/04-S), y por ello actualmente se encuentra en proceso de extinción.
Además, el Congreso de la Unión ordenó que la Auditoría Superior de la Federación investigara el otorgamiento de recursos a diversas instituciones privadas por medio de Transforma México, y al cabo de un año, al entregar los reportes, se confirmaron diversas irregularidades en la Lotería Nacional que manejaba Laura Valdés.
Se descubrió un quebranto de 71 millones de pesos contra la Lotería Nacional al propiciar la triangulación de recursos a 57 instituciones privadas y públicas, como la Unión de Empresarios para la Tecnología en la Educación, el Comité Nacional Provida, la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural, la Asociación Programa Lazos, Hogar de la Misericordia, Alternativas Pacíficas, Escuela Libre de Homeopatía de México, Instituto Mexicano de la Audición del Lenguaje, Grupo de Recuperación Total Reto, Grupo Altia y la Asociación Mexicana de Diabetes en Guanajuato.
Así mismo, fueron confirmadas las deudas que durante el foxismo se adquirieron y que hoy siguen afectando el desarrollo de la institución: 3 mil millones de pesos de gastos sin comprobar y una cartera vencida de los billeteros por mil 500 millones de pesos.
El daño patrimonial ocasionado por Laura Valdés derivó en que ella tuviera que renunciar a su puesto en julio de 2004. Entonces, el presidente Fox puso en su lugar a Tomás Ruiz, quien estuvo vinculado a la maestra Elba Esther Gordillo.
Víctor Manuel Verges Ferreiro, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Lotería Nacional, señala que el caso de la empresaria metida a la Lotería “fue la gota que derramó el agua”, pues a partir de ese desfalco la institución entró en una crisis financiera y perdió el edificio Prisma –construido en 1968 con recursos propios–, 20 vehículos, un tráiler, un autobús y bodegas, además de que fueron despedidos 2 mil 200 empleados.
Y el líder de los billeteros, Montes Aguilera, asegura que la sola sospecha de que la Lotería Nacional dio dinero al proyecto de Marta Sahagún causó bajas en las ventas.
“Fue un daño severo porque muchos de nuestros clientes llegaron a decirnos que no iban a darle nada a fundaciones que eran ricas, como las de Banamex y el Tecnológico de Monterrey, a las que Marta Sahagún les canalizaba los recursos de Transforma México. Esto repercutió en los ingresos de la institución, pero también afectó a las 20 mil familias que nos dedicamos a la venta de productos de la Lotería”, expresa en la entrevista Montes Aguilera.

La caja chica

Desde la época de los gobiernos del PRI, los recursos de la Lotería Nacional fueron utilizados con fines muy ajenos a la beneficencia pública.
Por ejemplo, al inicio de la administración de Carlos Salinas, luego de que el guanajuatense Ramón Aguirre fue designado director de la Lotería, se inició con gran éxito el sorteo de los “raspaditos”, pero una parte de las ganancias se utilizaron para su proyecto político: la gubernatura de Guanajuato, según denunció entonces Vicente Fox, con quien Aguirre compitió en 1991.
El también exregente de la Ciudad de México ganó en una elección repleta de irregularidades, y ante las fuertes denuncias y protestas por fraude electoral, Salinas lo obligó a rechazar el cargo de gobernador. Ante esa situación, el Congreso de Guanajuato designó gobernador provisional del estado al alcalde del PAN en León, Carlos Medina Plascencia, en medio de cuestionamientos en el sentido de que Salinas había “concertacesionado” esta designación.
Otro caso de desvío de recursos se presentó con Carlos Salomón Cámara, quien el 12 de noviembre de 2001 fue denunciado por la Secretaría de la Contraloría ante la Procuraduría General de la República (PGR) por el desvío de 63.3 millones de pesos de la Lotería a favor de cinco empresas de expendedoras de billetes, las cuales estaban a cargo de Domingo Mugirá Revuelta, tío de su esposa.
Sin embargo, la Lotería Nacional no ha experimentado tantos cambios en su dirección y tantos escándalos por sospechas y acusaciones de desvío de recursos como en el gobierno de Felipe Calderón, lo cual ha provocado que las ventas de billetes bajaran hasta en 40%, que cerraran 20% de los expendios y que los agentes de ventas disminuyeran de 200 a 160 en todo el país.
Al principio de la actual administración federal, el encargado de las finanzas de la maestra Elba Esther Gordillo, Francisco Yáñez, fue designado por Felipe Calderón nuevo director de la Lotería Nacional. Pero en julio de 2008, Yáñez fue acusado de usar sus influencias para la liberación de su cuñada, Beatriz Enríquez Valles, quien había sido detenida en un operativo militar de marzo de ese año realizado en Chihuahua, en el cual la aprehendieron junto con otras cuatro personas que, en un par de camionetas, transportaban 600 kilos de mariguana.
Antes, en marzo de 2008, el hombre cercano a la maestra Gordillo tuvo que enfrentar una movilización de los trabajadores sindicalizados de la Lotería que se quejaron de un cambio en los servicios hospitalarios. Resulta que en un proceso de licitación oscuro, Yáñez le dio a la clínica Londres, propiedad de Jorge Kahwagi, un contrato millonario para el manejo del servicio médico destinado a más de mil trabajadores. Esto provocó una fuerte protesta sindical y el cierre de avenidas hasta que, después de un año, lograron recuperar el servicio en el hospital Mocel y en el sanatorio Durango.
Francisco Yáñez fue destituido en enero de 2009, cuando ya se le investigaba su enorme riqueza en Chihuahua y en el Estado de México, donde tiene casas, ranchos y autos de colección. Sin embargo, luego fue designado por la Secretaría de Hacienda representante de la banca de desarrollo en Washington.
En su lugar llegó a la Lotería otro allegado de la maestra Gordillo, el expresidente del Partido Nueva Alianza, Miguel Ángel Jiménez Godínez, quien sólo duró dos meses y medio en el cargo. La causa: su intento de soborno al Diario de Yucatán para generar publicidad a favor del candidato del PAN a la gubernatura de Campeche, Mario Alberto Ávila Lizarraga. En su lugar llegó a la Lotería el senador Benjamín González Roaro, otro de los incondicionales de la lideresa del SNTE.
Este nuevo escándalo le restó credibilidad a la Lotería Nacional, admite Mario Montes Aguilera, dirigente de los billeteros.
“La sospecha de que tuvo algo qué ver con el apoyo de campañas electorales nos perjudicó mucho porque la Lotería es una institución para la asistencia pública, es decir, la recaudación de fondos es para los que menos tienen y no para asuntos políticos”, dice.
–¿La crisis les ha pegado?
–Por supuesto que la crisis nos ha pegado muy fuerte. Vemos que la gente no trae tanto dinero y está pensando en llevar comida a sus hijos; no desvía su dinero, a pesar de que sabe que en la Lotería tiene las mejores oportunidades para ganar.
A pesar de esta situación adversa, los vendedores de billetes, muchos de ellos provenientes de familias que se han dedicado a lo mismo por generaciones, tienen fe en que con una buena inversión se podrá modernizar la Lotería, mejorar sustancialmente su imagen y detener los intentos de dejarla en manos de la iniciativa privada.
Y aunque no ven un propósito claro en el gobierno de Calderón, el líder nacional de los billeteros espera un milagro:
“Los mexicanos –explica– durante mucho tiempo han creído en dos cosas: en la Virgen de Guadalupe y en la Lotería Nacional. Queremos que esa situación nuevamente se dé con una buena imagen; que se apaguen los escándalos y se vean mejor las virtudes de un buen producto.”