lunes, 15 de septiembre de 2008

De netbooks y Síndrome de Diógenes


Sin duda dos son las características que más han contribuido a la evolución de los netbooks desde que hicieron su aparición ahora hace un año de la mano de Asus y su EeePC: la incorporación del procesador Intel Atom en cualquiera de sus variedades y el disco duro con muchos gigas de almacenamiento.

En el primer caso, está claro que el rendimiento de la CPU es muy importante para cualquier dispositivo sea de la raza que sea, sobremesa, portátil, ultraportátil o móvil. Pero lo que no está claro que haya beneficiado al concepto que aquí nos trae, el de la ultraportabilidad, es ese afán de añadir gigas y más gigas a la capacidad de almacenamiento.

El otro día veía una película cuyo lema es el siguiente:

“Todo ser humano tiene tres personalidades: Aquella que conoce, aquella que cree que conoce y aquella que no conoce en absoluto”

Más o menos, cualquiera llegamos a saber las dos primeras pero descubrir la última es algo más difícil ya que es la que está más oculta. Se me ha ocurrido que un ejercicio interesante es vaciar mi propio cubo de la basura y mirar qué hay dentro. En plena etapa minimalista en la que estoy inmerso, siento la necesidad de simplificar muchas cosas. Hoy os voy a hablar de mi personalidad 'virtual' o, para ser más claro, aquella que ejerzo como habitante de internet y mi relación con ese mundo a través de las herramientas de que dispongo: ordenadores y teléfonos móviles.

Pues resulta que he abierto mi cubo de la basura y no os podéis ni imaginar la cantidad de mierda que he sacado fuera. Todo lo guardaba. Documentos con varios años de antigüedad, programas que ni me acuerdo para qué los instalé, películas que nunca vi, música que nunca oí...Gigas y gigas de porquería digital que no hubiese tenido de no ser por el enorme espacio que tengo en el disco duro. Y entonces es cuando he caído en la cuenta de que existe una proporcionalidad inversa entre gigas y progreso. Así, como suena.

Guardar las cosas en casa es un atraso y a la vez un fracaso. Es el síndrome de Diógenes de la sociedad de la información. Cuanto más espacio tengas en el disco duro, más necesitarás porque querrás meterlo todo dentro de tu casa (ordenador) aunque no sirva absolutamente para nada pero dará igual porque para eso tienes un disco duro enorme.

Es el reflejo de la sociedad actual. Lo consumimos todo, y querer aumentar el disco duro no es más que un impulso compulsivo más de tantos como tenemos.

Los ultraportátiles de 8 Gb de SSD están bien como están. No necesitan más. Todo se puede guardar fuera de una forma u otra. Aprenderás a no dejarte llevar por la tentación de instalar todos los programas que veas para después olvidarte de ellos y aumentar los niveles de colesterol de tu ordenador.

Por eso te propongo que te liberes de esa esclavitud. Abre tu cubo de la basura y mira lo que realmente eres y, en un alarde de lucidez intelectual, deshazte de todo ello. Luego, quédate con lo realmente importante (y aquí conviene ser extremadamente sincero con uno mismo) y saborearás el triunfo.

Aprende a usar internet pero de verdad, con todos los servicios que te ofrece.

Esto lo cuento hoy, que estoy minimalista. Mañana puede que piense de otra forma.

Soy humano.



FOTO: Cortesía del blog recuerdos a olvidar