viernes, 29 de agosto de 2008

¿Quieres un disco de estado sólido? No queremos vendértelo hasta dentro de dos años


¿Te gustaría usar un dispositivo de almacenamiento SSD? ¿No te importa pagar más por algo que no tiene partes móviles? ¿Que no hace ruido? ¿Que no genera calor? ¿No te importa que TomsHardware diga que son peores que algunos discos duros (aunque luego maticen esos datos)?

Pues según un artículo de Lucas Mearian en ComputerWorld, los discos de estado sólido son mediocres para portátiles y sobremesas, y pocos creen que se vayan a vender hasta dentro de uno o dos años.

He leído el artículo al completo y me ha molestado en cierta manera que presente todos los aspectos negativos del almacenamiento sólido (precio, velocidad de escritura, falta de optimización en Windows) mientras se obvian sus aspectos postivios (falta de ruido, falta de calor) o los avances realizados en los últimos tiempos (impresionantes bajadas de precios, mejoras en velocidad de escritura, ausencia de ruido). Prácticamente todas las citas a los "entendidos" en la materia vienen a decirnos que no debemos comprar SSDs ahora, sino esperar a que se mejoren en uno o dos años.

Pero hay un problema con eso: los productos no mejoran sin ninguna razón. Si nadie compra dispositivos de estado sólido, éstos no evolucionarán.

La segunda cuestión que me ha incomodado, es que quienes hablan en el artículo pretenden decidir por mí, diciéndome que el almacenamiento en estado sólido no me interesa. Primero, yo soy libre para decidir si me interesa pagar más por determinadas características o no. Segundo, si algo he aprendido escribiendo en este blog es que no hay un usuario tipo, que cada uno tenemos nuestras necesidades y preferencias.

En un weblog que, curiosamente, sólo tiene una entrada, he leído tres hechos que se pasan por alto con respecto a los SSDs, y que resumen muy bien por qué yo personalmente me compraría un disco de estado sólido:
  1. Velocidad en acceso en paralelo.
  2. [Menor] Generación de calor.
  3. Ausencia de ruido.
Como dice esa entrada, la velocidad de acceso, la resistencia a golpes y el menor consumo son los tres puntos principales que siempre se citan al hablar del estado sólido. Algunos de ellos (velocidad y consumo) son debatibles, pero para mí la menor generación de calor y la ausencia de ruido, que raramente se citan, son claves para elegir un almacenamiento de este tipo.

Si alguna vez has arrancado una distro de Linux en el portátil desde una memoria USB y has usado hdparm -Y /dev/sda para parar el disco, sabrás lo que quiero decir: inmediatamente se deja de oir ese ruido tan molesto que producen los discos girando y la parte donde está el disco duro deja de calentarse. Para alguien como yo, un sibarita del silencio, esto suena (o mejor dicho, no suena) a gloria bendita. Probablemente para otros no sea así, pero para mí eso vale unos euros extra.

En resumen: No me digais lo que me conviene: Es mi dinero, y lo gasto como quiero.

Via Slashdot.