martes, 29 de julio de 2008

¿Qué está pasando con Google y su rumoreado gPhone?


Estoy investigando un poco sobre el famoso pero todavía invisible dispositivo ultraportátil bautizado como gPhone que según muchos rumores pero ninguna nota oficial todavía está invadiendo la red con noticias de diversa índole.
He tirado de hemeroteca y estoy trazando la historia de este rumor desde hace un par de años hasta hoy y he encontrado cosas de todo tipo, contradictorias en la mayoría de las ocasiones.
Google ni confirma ni desmiente la salida al mercado del gPhone y la mayoría de las afirmaciones que estoy encontrando en internet obedecen más al deseo de la comunidad de que sea cierto que a otra cosa.
Para ser sincero, yo mismo caí en la falacia de creer que Google estaba trabajando con ahínco en un dispositivo que rompería el mercado y llenaría el vacío que existe todavía en la esfera ultraportátil. Ahora soy escéptico y, cuanto más me informo, más me separo de esa creencia inicial.
En un interesante artículo de The New York Times de octubre del año pasado se exponen con claridad algunos aspectos bastante lógicos sobre cuales podrían ser los verdaderos intereses de Google en todo esto y, sobre todo, cuales de ellos no lo son.

Pero la verdad es que Google parece estar jugando con todos nosotros porque ellos mismos se encargan de alimentar los rumores para posteriormente no confirmarlos como ocurrió con la conferencia Google IO del 28 de Mayo de este año en la que presentó un prototipo de la firma HTC, el Dream, corriendo el sistema operativo Android, basado en Linux, y que es en lo que Google está realmente trabajando con tesón. A partir de entonces aparecieron muchos rumores de que sería HTC la primera en importar Android en sus máquinas...Previamente, en el Mobile World Congress celebrado en Barcelona este año, Google ya había hecho algo parecido con otra desconocida máquina de la que no se ha vuelto a hablar más.

Paralelamente, Google liberó un SDK de Android para que la comunidad de desarrolladores fuese probando el sistema operativo y creando aplicaciones nuevas. Esto apuntaba alto. La comunidad se desató en elogios hacia Google porque se le veía interés por aportar la conciencia liberal a la industria de los dispositivos móviles (no hablo solamente de teléfonos, sino del concepto genérico de ultraportabilidad).

Tan importante parecía ser el asunto para Google que estaba dispuesto a gasterse 10 millones de dólares en premios en un concurso de aplicaciones (Android Developer Challenge)desarrolladas con Android a partir del SDK citado y que, de hecho, ya ha repartido más de un millón de dólares en premios a cincuenta concursantes en la primera fase del concurso. El resto del premio será entregado en una segunda fase aún por determinar.

Google ya tenía a la Comunidad de su parte...O al menos eso era lo que parecía. En Mayo aparecía la noticia de que la comunidad de desarrolladores de Android, aquellos a los que Google había llamado a formación, estaban muy furiosos por varias razones. La primera era lo mal que Google estaba llevando el concurso. Los desarrolladores que participaban en él se quejaban de que las consultas que le planteaban a Google no eran bien resueltas ni en contenido ni en tiempo. Por otro lado, no se había informado de quien o quienes eran los jueces del concurso. Tampoco se les informaba de si habían ganado o perdido. Y sobre todo se quejaban de que Google no les había convencido de que el concurso no estuviese amañado.

Pero esto era tan solo el principio. Lo que realmente ha enojado a esta comunidad es que recientemente se ha sabido, gracias a una indiscrección cometida por un empleado de Google, que las versiones actualizadas de Android se están enviando en secreto, con nocturnidad y alevosía, exclusivamente a los 50 ganadores de la primera fase del concurso.


Mal camino lleva Google si prescinde de la buena voluntad de la Comunidad. Independientemente de las razones que tenga Google para haber actuado así, véase por ejemplo que las ciucuenta aplicaciones ganadoras de la primera fase sean merecedoras de un trato especial dado su carácter comercial o vaya usted a saber qué otras razones, ha demostrado muy poca clase con lo que ha hecho.


Sea HTC o sea cualquier otro el que meta Android en sus máquinas, muy bien lo va a tener que hacer el staff de Google para convencer a una comunidad cada vez más exigente y necesitada de cambios, pero cambios de verdad, no pamplinas como la del iPhone que resulta que te venden un BMW y le ponen gasóleo agrícola de combustible.


¡Anda y que les den!