miércoles, 16 de julio de 2008

Puede que la culpa sea del mismísimo Linux


En la entrada anterior os comentaba que Linux pudiera no ser tan importante como parece en el éxito de los ultraportátiles y su concepto en general y que los usuarios al final están decantandose por gastarse un poco más de pasta y adquirirlos con Windows.
Yo mismo he sido usuario de Windows de toda la vida hasta el año pasado en que a raiz de adquirir un EeePC me pasé a Ubuntu y si bien he pasado la cuarentena y me empiezo a considerar un miembro más de la comunidad Linux, comprendo las reticencias que el grueso de los usuarios puedan tener al cambio desde Windows a Linux... lo comprendo.
Pero cuando veo noticias como las que ahora os voy a contar me decepciono un poco y dudo que Linux sea lo que debiera ser, una alternativa seria y definitiva a Windows. Si la comunidad del software libre quiere triunfar, cosas como esta no deberían pasar:

Mark Shuttleworth, el máximo responsable de Canonical y un dios para algunos linuxeros, revela en una entrevista a un medio austríaco que la última versión de Ubuntu, la 8.04 está cargada de fallos.
Citando textualmente el artículo fuente de esta noticia fechado ayer y publicado en MuyComputer:

"Los problemas de esta edición aparecen en temas como la creación de carpetas compartidas o el trabajo con redes heterogéneas debido a una mala implementación del protocolo SMB. La inclusión de Firefox 3 Beta 5 es precipitada, y también ocurre lo mismo con Pulse Audio, al que aún le queda camino por recorrer. Los errores con el planificador del kernel y con otras áreas del sistema operativo también perjudican la calidad final de Hardy Heron."

De hecho, cuando bajéis Ubuntu desde los servidores oficiales estaréis descargando e instalando la versión 8.04.1, con más de 200 parches a características relevantes que incluyen, por ejemplo, la versión final de Firefox 3 o la solución a los problemas con Samba y, en parte, con PulseAudio."


Lo que nunca debería pasarle a Linux es parecerse a Windows...