lunes, 21 de julio de 2008

Linux en ultraportátiles ¿Es una broma?

Una de las cosas que me ha llamado la atención (muy negativamente) son las complicaciones derivadas de intentar instalar una distribución Linux "estándar" en los modelos de ultraportátiles que han ido saliendo al mercado. Curiosamente, el Eee PC se hizo famoso en su momento por venir con un sistema operativo basado en Linux, en lugar de usar Windows. Pero lo que hacía suponer una instalación sencilla de prácticamente cualquier distro, no se convirtió en realidad.

Tomando como referencia Ubuntu, una distribución un soporte de hardware más que aceptable y bastante actualizada en cuanto a implementación de módulos, no se salva ninguno: ni el Asus Eee PC 701, ni el HP 2133, ni el Acer Aspire One, ni el MSI Wind. Y lo que es verdaderamente sangrante es que todos ellos vienen con alguna versión de Linux instalada de fábrica.

En el caso del Eee PC, y gracias a su rápida expansión y popularidad, se han venido realizando scripts personalizados y versiones específicas retocadas, como Ubuntu Eee, Eeebuntu o EeeXubuntu, que simplificaban la tarea, pero que desgraciadamente no son una solución ideal. Incluso en algún caso ha sido la propia distribución la que se ha intentado acercar al dispositivo para dar soporte específico, como en el caso de Mandriva.

Los problemas que se están mostrando son siempre los mismos: prácticamente en el 100% de los casos el problema principal es la tarjeta inalámbrica, en la que los usuarios se ven obligados a cambiar la tarjeta físicamente (y en muchos casos existe el problema del acceso físico a la misma sin perder la garantía), a compilar los módulos manualmente (cosa que hay que hacer cada vez que se actualiza el kernel) o bien a utilizar los drivers de Windows a través de ndiswrapper. Desde luego, ninguna de las opciones es ideal.

Otros problemas que están apareciendo son que el portátil no detecte el uso de auriculares, problemas con el sonido en general, con la webcam, o soporte inexistente o parcial de suspensión y/o hibernación.

La razón de todos estos problemas es clara: una elección poco acertada (al menos desde el punto de vista de Linux) de algunos de los componentes mencionados.

Obviamente si hubieramos hablado de estas cuestiones hace uno o dos años, quizás nos habrían parecido cuestiones menores. Pero en un momento en el que instalar Ubuntu en prácticamente cualquier portátil (siempre mirando esos pequeños componentes que suelen ser problemáticos), resulta como mínimo, una molestia innecesaria.

Para finalizar, mi recomendación es que, si no quereis tener problemas para instalar Linux en un portátil, os informeis primero del hardware que llevan y opteis a ser posible por marcas que tengan un buen soporte de software libre y que abran sus especificaciones. A nivel general, Intel en estos momentos es una marca que está colaborando mucho en este sentido, y cuyos productos no suelen dar ningún tipo de problema, tanto en gráficas, como en inalámbricas y prácticamente cualquier tipo de hardware.